Home > Columnas > Familia y… ser feliz

Ha habido últimamente una cierta  manipulación en el tema de la famiia. Por ejemplo, actualmente hay algunos que consideran que mantener más de dos hijos es casi imposible.

A ello se enfrentaba el conocido director de cine Mel Gibson basándose en su propia experiencia, cuando tenía años casado y varios hijos. Decía que siempre busca equilibrio entre el trabajo y el tiempo para su hogar, “porque no quiero levantarme una mañana y ver que me perdí lo mejor de su infancia. Hago que mi familia sea mi prioridad máxima”. Y también quiero apartarlos de los errores que cometí, dándoles  los fundamentos para que  construyan su camino.

En esta línea me llegó un escrito muy sugestivo  (almudi.con) que relaciona la familia con… la felicidad. Señala de inicio que la vida es un constante aprender a querer y de saber ser feliz con las alegrías de los demás y de la familia, alejándonos del egoísmo como la verdadera fuente de tristeza

Aunque ciertamente la vida está llena de compras, prisas, ruidos y tensiones que nos puede distraer de las preguntas fundamentales; como ¿dónde hallar la felicidad cuando llegue la enfermedad, la carencia, la contradicción, el fracaso…? Y aquí incluye  la narración de un testigo excepcional: Viktor Frankl

¿Qué esperaba Frankl cuando por ser judío se convirtió en prisionero del campo nazi de concentración, Auschwitz? A primera vista pareciera que los presos más fuertes aguantarían las duras condiciones de vida del campo de concentración, y los débiles morirían pronto. Pero ocurrió otra cosa distinta: quien encontraba sentido a ese modo de vida infrahumano aguantaba cualquier cosa; y quien no lo hallaba se descuidaba y moría. Y sobre cómo obtener sentido escribió: “Mientras trabajaba, hablaba quedamente a mi esposa el guardián pasó junto a mí, insultándome y una vez más volví a conversar con mi amada. La sentía presente a mi lado, cada vez con más fuerza y tuve la sensación de que sería capaz de tocarla, de que si extendía mi mano cogería la suya. La sensación era tremendamente fuerte y positiva; ella estaba allí realmente…”

Y señala el escrito citado al comienzo que, aunque es un tema complejo pero claro, es importante asociar felicidad y familia, porque así es la realidad radical y desnuda. Y ello lo expone con sabiduría Viktor Frankl: “Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos de la vida: la felicidad del hombre está en el amor y a través del amor y en la familia. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad si contempla y recuerda al ser querido”.

 Es cierto, que tener una familia -incluso numerosa-  puede implicar más esfuerzos, más sacrificios, pero debe tenerse  la seguridad –un atractivo adicional- que son más grandes las alegrías y… nunca, nunca, se estará solo.Y, podría concluirse, que se requiere una política familiar definida por parte del Estado, que incluya protección a las familias– prestaciones-, una política fiscal que beneficie a los padres. Porque estas familias contribuyen y muy eficazmente a la felicidad de la sociedad entera.

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