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En Indonesia, tribus víctimas de la deforestación se vuelcan en el islam

Vestidos con un taparrabos y armados con fusiles, un grupo de nómadas caza entre palmeras en Sumatra. Buscan presas desesperadamente en una selva tropical cada vez más devastada por la tala de árboles, que complica la subsistencia de las tribus de Indonesia.

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Este país del sudeste asiático es el primer productor mundial de aceite de palma, una industria que promueve la deforestación y afecta profundamente el modo de vida tradicional de los nómadas.

A unas dos horas de esta zona de cacería, la vida unos 200 nómadas, de los 3 mil 500 de la tribu de los Orang Rimba, acaba de dar un vuelco: se han vuelto sedentarios… y se han convertido al islam, religión mayoritaria en este país.

Una ONG islámica y varios representantes de las autoridades indonesias que ayudan a las tribus a volverse sedentarias se interesaron en estos nómadas.

Teniendo en cuenta que para obtener un documento de identidad que permita recibir ayudas del Estado, la persona tiene que declarar una religión, no es de extrañar que en Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo, estos pueblos indígenas hayan abrazado el islam.

Desde enero, estos 200 Orang Rimba viven en el distrito de Batang Hari, en la provincia de Jambi. Sentados en una cabaña sobre pilotes, los niños llevan tocados musulmanes e hiyabs y recitan el Corán.

“Gracias a Dios, el Estado se fija ahora en nosotros, mientras que antes de nuestra conversión, nos ignoraba”, explica Muhamad Yusuf, un líder de esta comunidad que recibe alimentos y ropa.

UNA ACCIÓN DESESPERADA
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Miembros de la tribu Orang Rimba se disponen a salir de caza en Batang Hari, Indonesia. Foto: AFP

La iniciativa de estos ‘Orang Rimba’ -que significa “habitantes de la selva”- es en realidad una acción desesperada que pone en relieve el fracaso del gobierno para defender a los nómadas, consideran los defensores de los derechos de los pueblos indígenas.

Al mismo tiempo, estos grupos lamentan que las tribus que habían conseguido hasta ahora seguir nómadas se vean obligadas a cambiar de modo de vida, por culpa de las dificultades para sobrevivir en la naturaleza.

Es el fracaso del Estado que no sabe protegerlos“, asegura a la AFP Rukka Sombolinggi, secretaria general de la organización de protección de pueblos indígenas AMAN, en alusión a la deforestación.

Como consecuencia, los nómadas “se vuelcan hacia los predicadores o la Iglesia en algunas regiones, porque estos les ofrecen protección”, dice.

70 MILLONES DE PERSONAS

En Indonesia, un archipiélago de 17 mil islas, las tribus representan unos 70 millones de personas, de una población total de 255 millones de habitantes.

Los Orang Rimba son uno de los pocos grupos nómadas que viven de forma permanente en la selva.

Yusuf señala que era mucho más difícil encontrar comida en la selva y que últimamente se multiplicaron los conflictos territoriales entre los miembros de su tribu y varias empresas.

Hoy en día, los 200 Orang Rimba que renunciaron al nomadismo han cambiado totalmente de aspecto, abandonando sus trajes tradicionales por las prendas que los servicios estatales y las ONG les proponen.

“Es más agradable vivir en un pueblo como este, vivimos mejor”, dice Yusuf, que adoptó este nombre islámico cuando se convirtió. Antes se llamaba Nguyup.

CREENCIAS SUPERSTICIOSAS

Todos los ‘Orang Rimba’ no están sin embargo dispuestos a cambiar. Otros miembros de esta comunidad siguen viviendo en la selva, en chozas fabricadas con lonas de plástico, y cazando los animales que encuentran en las plantaciones de palmas aceiteras.

Cambian de lugar unas tres veces por mes para encontrar nuevas presas y cada vez que un miembro de la tribu muere, como rezan sus costumbres.

“Según nuestras tradiciones, la conversión (al islam) no está autorizada”, afirma a la AFP Mail, líder del grupo. “Creemos que seremos capturados por tigres si no respetamos nuestro juramento”, dice, en relación a sus creencias supersticiosas.

Desde su conversión al islam, Yusuf dice sentir una cierta tranquilidad. Confiesa sin embargo que la adaptación lleva su tiempo ya que su familia sigue esperando los prometidos papeles de identidad.

Con información de: AFP

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