El Siglo

Buenos maestros: clave para la educación de calidad

El fortalecimiento de la profesión docente es el elemento más importante que incide en el mejoramiento de la calidad de la educación. El primer eslabón es alcanzar una formación que les permita desarrollar un trabajo excelente en el aula, que redunde en una formación integral de los estudiantes, que les permite alcanzar las competencias, habilidades y destrezas que requieren para ser ciudadanos exitosos en este mundo global.

Después de casi una década de estar intentando elevar la formación docente al nivel superior, finalmente en 2012 se realizó la reforma de la carrera magisterial, dejando dos años de bachillerato en ciencias y letras con orientación en educación y tres años de profesorado en primaria que sería cursado en la Universidad de San Carlos. En esa primera instancia no se incluyó dentro del financiamiento de la nueva carrera docente a las universidades privadas, aún y cuando varias universidades ya tenían la carrera de profesorado a nivel universitario desde hacía varios años.

Este año estará por concluir el profesorado en educación primaria la primera cohorte de jóvenes que eligió ser docente seguramente con gran vocación. Ellos se irán incorporando al servicio en los próximos años, y será en ese momento cuando se pueda verificar el nivel de formación que alcanzaron, cuándo estén en el aula con sus estudiantes y detecten si fueron formados con las competencias esperadas.

Uno de los factores clave para mejorar la formación de los maestros es la preparación de los formadores. Un grupo de formadores cursó un diplomado para fortalecer sus competencias y seguramente su trabajo con los jóvenes estudiantes tendrá un impacto. El desafío es siempre llegar a escala, es decir impactar a todos los formadores de las sedes departamentales y a quienes estén en el proceso de formación de los futuros docentes. Uno de los temas en agenda es el fortalecimiento del pensum de estudios y la revisión de los procesos de práctica de los estudiantes durante su formación.

La nueva carrera de formación docente deberá ir acompañada de una nueva carrera docente que incluya formación en servicio, evaluación del desempeño, remuneración acorde a los resultados de aprendizaje, entre otros elementos. No cabe duda que cuando se inicia un proceso siempre hay espacio para mejorar, sin embargo, actualmente no es conveniente un retroceso.

La propuesta de la UNE de retornar la formación de maestros o magisterio al nivel de diversificado está desfasada. Politizar el tema no es conveniente sino más bien una discusión técnica que lleve a fortalecer la formación docente en el nivel superior, con participación de todas las universidades del país. La juventud guatemalteca merece la oportunidad de estudiar con maestros bien preparados.

En otras latitudes se habla de formar ciudadanos del siglo XXI, ojalá en Guatemala también. No pensemos en retornar al siglo XX. Retroceder suena muy injusto para las generaciones que estarán formándose en nuestras escuelas en las próximas décadas.

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