Home > Columnas > Baldetti, los Zetas y el Ejército

Baldetti, los Zetas y el Ejército

NUEVO

La solicitud oficial de extradición de la ex vicepresidenta Roxana Baldetti es, posiblemente, la triste y pesada lápida con que se cierre, en definitiva, la historia política de quien hace apenas algunos años era referencia y heroína de los que consideraban un desperdicio que “su” dinero fuera utilizado para combatir la pobreza con programas sociales debidamente controlados y evaluados.

Ilustración GuilleLos defensores de tal argumento aún tendrán ardientes las manos de tanto aplaudir al escucharla defender “su” dinero, el que durante todo el gobierno patriota no se usó para combatir la pobreza, sino para engrosar las cuentas bancarias que financiaron la ostentación y las inversiones de Baldetti y Pérez Molina. Con las revelaciones de los testigos protegidos se ha demostrado que nadie se hace rico de la noche a la mañana de manera legal y responsable. Todo millonario milagroso construyó su fortuna engañando o comprando silencio en el fisco, usando documentos falsos o pagando salarios de hambre a sus trabajadores.

Las prácticas ilegales y fraudulentas de Roxana Baldetti y sus allegados son el ejemplo que muchachos como el hijo del actual presidente consideran adecuado. La cultura del consumo desmedido viene acompañada de la desesperación por la riqueza rápida, y de allí al fraude, la extorsión, el uso abusivo del poder y hasta el comercio de productos ilegales sólo hay un paso. Baldetti es la evidencia, pero no es caso único. Baldetti traspasó todos los límites, pero seríamos demasiado ingenuos si pensáramos que sus allegados y principalmente su jefe, el exgeneral Otto Pérez Molina, no estuvieron involucrados y se beneficiaron con su ilegal proceder.

Los hechos no sólo han demostrado que el Partido Patriota era una gavilla de delincuentes, sino que todos los negocios tenían como beneficiario final al expresidente y su familia. Si el grupo delincuencial Los Zetas dio seguridad y beneficios a Baldetti, de todo ello tuvo que estar enterado el exgeneral. Nadie podrá creer que al notar hombres armados extraños protegiéndola, él no se habría preocupado y preguntado por su origen, suspendiendo de inmediato el servicio. Pero no, Pérez Molina sabía de todo, sin embargo, y como siempre, fue Baldetti quien dio la cara, hizo los contactos y presumió de experta. Mas la cuestión no concluye con ellos.

“Baldetti traspasó todos los límites, pero seríamos demasiado ingenuos si pensáramos que sus allegados y principalmente su jefe, el exgeneral Otto Pérez Molina, no estuvieron involucrados y se beneficiaron con su ilegal proceder”.

Resulta que en todo ese ir y venir de hombres armados con equipo de uso exclusivo del Ejército en la más íntima proximidad del presidente y su vice, en ese proteger cargamentos de drogas y dinero sucio, la supuesta supercalificada inteligencia militar no se dio por enterada.

Ninguna denuncia, ningún parte judicial, nada. Desde que nacemos se nos dice que el Ejército, entendido por sus altos oficiales, es una institución seria, responsable y profesional. Pero resulta que los narcotraficantes durmieron junto a ellos en la protección y apoyo de los gobernantes, y ellos no se percataron. Las drogas y el dinero producto de sus ventas atravesó nuestras fronteras y los atentos S2 no pudieron notarlo. En toda esta historia de Baldetti, Los Zetas y Pérez Molina, el alto mando del Ejército es el que peor librado sale, pues queda demostrada su amplia y total complicidad.

No podemos ser ingenuos y creer que estaban tan preocupados en limpiar sus fusiles que no se dieron cuenta de que Los Zetas se paseaban por la Casa Presidencial como Juan por la suya. Los altos mandos del Ejército han aparecido como “rambos” en las capturas de importantes narcotraficantes, y es de suponer que no lo hacen só- lo por la foto, sino porque alguna participación activa tuvieron en ello. ¿Por qué no notaron entonces que su comandante general y su segunda estaban también en el negocio y lo hicieron del conocimiento de las autoridades judiciales? No podemos decir que es por cobardía, pues se dicen los más valientes.

Tenemos que asumir, entonces, que los ministros de la Defensa, jefes del Estado Mayor del Ejército y demás comandantes estuvieron vinculados, de una u otra forma, a los negocios oscuros e ilegales de los que ahora se acusa a la ex vicepresidenta. Baldetti pagará con años de cárcel su desmedida ambición de dinero y poder. Pérez Molina, aunque presuma de ingenuo, recibirá también su sanción. Es necesario que los altos mandos militares también respondan por esos delitos.

Leave a Reply

14 + siete =

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com