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El logro de tener una Constitución, un período democrático

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Por: Fernando A. Marín

Esta semana, el 31 de mayo, celebramos los 32 años de la aprobación de la Constitución Política de la República de Guatemala. Los diputados de la Asamblea Nacional Constituyente aprueban el documento, que hasta la fecha, organiza jurídica y políticamente al Estado de Guatemala. Reconocen a la familia como el pilar fundamental de la sociedad y el deber del Estado de promocionar el bien común. Los principios filosóficos en que descansa esta Ley Suprema son la legalidad, seguridad, justicia, igualdad, libertad y paz. El claro propósito del texto es impulsar la plena vigencia de los Derechos Humanos.

La Constitución fue el primer paso para iniciar la transición democrática en Guatemala, producto de una lucha de muchos guatemaltecos con miras a superar un período de gobiernos de facto y evitar los sistemáticos golpes de Estado, práctica generalizada en toda América Latina durante el siglo XX. Luego del golpe de Estado gestado por Oscar Humberto Mejía Víctores en 1983, durante éste régimen, se convoca a una Asamblea Nacional Constituyente. La misma se llega a integrar el 1 de julio de 1984 con los diputados electos, en donde estuvieron representados 10 partidos políticos, electos a través de diputaciones distritales y por el listado nacional.

“La Constitución vigente ha significado un paso fundamental en la construcción de una Guatemala democrática”.

A través de éste texto, se constitucionaliza el Tribunal Supremo Electoral, luego de la emisión de la Ley Electoral y de Partidos Políticos –ley constitucional-; se crea la Corte de Constitucionalidad, tribunal permanente de jurisdicción privativa para la defensa del orden constitucional, junto con ello se expande el ámbito de las garantías constitucionales –en especial el amparo-; y se incorpora a la figura del Procurador de los Derechos Humanos. Entre algunos de los aspectos más relevantes. N

o cabe duda que la Constitución aprobada pretendía construir una legitimidad democrática, consolidar la organización política del Estado y promover el respeto y la garantía de los Derechos Humanos. Además de ser, en su época de aprobación, una de las más modernas en el mundo.

Esta semana, 32 años después, la norma fundamental de Guatemala y las instituciones que se han creado a raíz de ésta, han permito mantener el orden democrático en el país. Cabe recordar el auto golpe de Estado que pretendió dar el Presidente Jorge Serrano Elías 25 de mayo de 1993, el cual fue impedido por la Corte de Constitucionalidad.

El período democrático en que vivimos es el más largo en la historia de Guatemala, de la cual una gran responsabilidad de ello es la Constitución vigente, que prevé que no pierde vigencia incluso a cualquier interrupción temporal derivada de situaciones de fuerza. Sobre la Constitución se han intentado 2 reformas (1993 y 1999), de las cuales ha salido airosa únicamente aquella propuesta en el año 1993. Actualmente se discute un proyecto de reformas constitucionales.

La Constitución vigente ha significado un paso fundamental en la construcción de una Guatemala democrática. Debemos velar porque aquellas modificaciones que se pretendan hacerle sirvan para consolidar el Estado de Derecho. El camino de Guatemala debe ir siempre hacia adelante, no se vale retroceder ni siquiera para agarrar impulso.

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