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¿Por qué no funcionó el diálogo en El Estor, Izabal ?

editorial

En las noticias nacionales destacadas del fin de semana, figuró la intervención de un nutrido contingente policial que se trasladó a El Estor, Izabal, luego que un grupo de vecinos inconformes con las operaciones de una mina ubicada en esa jurisdicción bloqueara una ruta principal y se enfrentara con otras personas que se oponían a las protestas. El episodio concluyó con el saldo trágico de un hombre fallecido, identificado como Carlos Maas, de 31 años y varios agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), quienes resultaron con heridas al intentar resolver el conflicto; además de que la casa del alcalde la quemaron.

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De acuerdo con versiones de los inconformes las operaciones de la Compañía Procesadora de Níquel de Izabal, S.A. (Pronico) en el municipio, contaminan el lago de Izabal así como Río Dulce, lo que produce daños a la actividad de pesca artesanal a la que se dedican. Con el objetivo de encontrar solución al conflicto, el sábado recién pasado se estableció una mesa de diálogo entre autoridades y representantes de los inconformes.

Sin embargo, los pescadores y vecinos, no se hicieron presentes a dialogar y por el contrario se dirigieron a la entrada de la mina para bloquear la carretera, lugar donde se produjo el enfrentamiento. Por su parte, representantes de Pronico, atendieron el llamado a dialogar para presentar los estudios respectivos y aclarar que las actividades derivadas de la extracción de níquel a que se dedican, no afecta directamente la pesca artesanal como indican los inconformes. Cabe destacar que aunque las fuerzas policiales lograron dispersar a los manifestantes y recuperar el control del orden público, una turba dañó la PNC, al provocar daños hasta por Q400 mil y quemó la residencia del alcalde, Rony Méndez.

De acuerdo con versiones de vecinos, varias personas aprovecharon el caos para incurrir en actos de saqueo a negocios. Para evitar que se produzcan nuevos incidentes de esta naturaleza, es preciso que las autoridades permanezcan firmes en una línea que privilegie la cultura del diálogo y la negociación pacífica. No obstante, los grupos de manifestantes deben ser capaces de escuchar con apertura las propuestas que se discutan en las mesas de diálogo y no romper la ordenanza pública, ya que las consecuencias a lamentar son para la gente trabajadora del país.

Tras los lamentables hechos suscitados en El Estor, Izabal, es preciso felicitar a los elementos policiales responsables de recuperar el orden público y simultáneamente, demandar de las autoridades de gobierno, el establecer mecanismos destinados a garantizar la eficiencia del diálogo, a efecto de evitar que se susciten nuevos desbarajustes estériles que solo provocan muerte y destrucción.

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