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Un viejo zorro con piel de oveja

editorial

Luego de las recientes declaraciones vertidas por el expresidente del Organismo Legislativo, Mario Taracena, en relación con la existencia de un supuesto complot en contra de la Junta Directiva del Legislativo 2016 por parte de la Contraloría General de Cuentas de la Nación, que con el fin de desprestigiarle a él y a quienes se han aliado con el Ministerio Público en la lucha contra la corrupción y la impunidad, harían públicos en el próximo informe reparos económicos hasta por 72 millones de quetzales, cabe cuestionarse varios aspectos.

En primer lugar, Taracena, quien a los 27 años de edad integró la Asamblea Nacional Constituyente de 1984 a 1986, por el partido Unión del Centro Nacional (UCN) y se ha desempeñado como diputado al Congreso de la República, durante los períodos de 1986 a 1991 y de 1991 a 1993, por el mismo partido político y quien posteriormente se desempeñó como diputado al Parlamento Centroamericano por el Partido de Avanzada Nacional (PAN), en el período comprendido de 1995 al 2000 y durante las legislaturas de 2004 a 2008 y de 2008 a 2012 a la fecha se ha desempeñado como diputado al Congreso de la República por el Partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) sumando en el presente, 33 años de carrera política.

Si bien el legislador no emitió opinión en referencia a los reparos en su contra, algunos miembros de la Junta Directiva 2016, indicaron que habría existido anomalías en la contratación de personal durante la legislatura presidida por Taracena, quien por su parte, indicó que las denuncias en su contra carecen de fundamento y que las mismas, así como los posibles reparos en la ejecución presupuestaria del Ministerio Público buscan desprestigiarle como consecuencia de su labor legislativa y a los funcionarios que se han aliado con el ente investigador en la lucha contra la corrupción.

Es preciso, entonces, que el legislador desvanezca oportunamente los señalamientos en su contra que formulará la Contraloría General de Cuentas de la Nación, sin recurrir a la victimización en la que cae al indicar que los mismos son una represalia como consecuencia de su labor legislativa y su alianza con el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad. Resulta imperativo que el Ministerio Público conduzca la investigación de los señalamientos en mención con absoluta imparcialidad sin importar que los mismos involucren a quien se declara, públicamente, su aliado. En la actual coyuntura valdría la pena investigar la legalidad de todos los actos realizados por Mario Taracena, durante sus 33 años.

Es de vital importancia que la confianza de la ciudadanía en las instituciones se reafirme con la investigación imparcial de los hechos y la correspondiente deducción de las responsabilidades penales a quienes resulten culpables de los delitos señalados, a efecto de construir un Estado de derecho, sólido, en el cual un viejo zorro, que durante años se ha alimentado del erario, no pueda parapetarse bajo la inocente piel de una oveja, por más que lo intente.

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