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Reforestar: prioridad nacional

editorial

La deforestación del territorio nacional obedece a diferentes causas, dentro de las que destacan la falta de planificación del crecimiento urbano y la demanda de leña de un elevado porcentaje de la población, principalmente en el altiplano del país, así como los incendios forestales y la tala ilegal alarmante, han sido factores que han coadyuvado en la consumación de la trágica pérdida de miles de hectáreas de bosque en el país.

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En otras áreas la agricultura y la ganadería se suman a los factores que amenazan la existencia de los bosques. Un total de 680 incendios forestales se han registrado de octubre del año pasado a la fecha y han convertido en cenizas más de 16 mil hectáreas de área verde a nivel global. A pesar de las terribles secuelas que produce la pérdida de bosques y de los múltiples mecanismos establecidos a través de alianzas público-privadas para revertir las mismas, resalta la necesidad de mejorar de manera significativa la protección de las 336 áreas protegidas, lo que representa más del 32% de área boscosa.

Para colaborar con la recuperación del equilibrio ecológico del planeta, es preciso que cada individuo cobre conciencia de la necesidad de sembrar árboles en las áreas que se han visto afectadas tanto por los incendios forestales como por la tala ilegal inmoderada. Si bien la situación de los bosques ha sido relegada crónicamente al olvido, es urgente y de prioridad nacional atacar el problema de la deforestación, para hacer efectiva la protección de las denominadas áreas protegidas, que en muchos casos, permanecen, dolorosamente olvidadas. El descuido en que se encuentran es una muestra más de la ausencia del control del Estado guatemalteco.

Sin embargo, aunque los bosques han sufrido graves pérdidas en el nivel de su cobertura, también es cierto que las mismas son reversibles bajo la implementación de planes y estrategias que contemplen el uso de todos los recursos al alcance del Estado, a efecto de lograr revertir la acción del fuego y de la tala ilegal. Por otro lado, es necesario que las autoridades de gobierno revisen las políticas públicas en lo tocante a concesiones madereras y que la extracción de la misma sea regulada con eficiencia bajo la vigilancia constante de las autoridades.

Es preciso que el gobierno priorice la recuperación de las áreas boscosas y que no se escatimen esfuerzos hasta lograr devolver a la tierra petenera el nombre del Mundo del Misterio Verde, con el cual lo bautizó el notable escritor guatemalteco Virgilio Rodríguez Macal. Pues este departamento norteño es el pulmón más grande del país y uno de los más amenazados por siniestros ya que a la fecha se contabilizan 63 y que han cobrado aproximadamente 3 mil 900 hectáreas de bosque.

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