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La Gobernabilidad es uno de los problemas más graves que afrontan los regímenes políticos contemporáneos, con mayor énfasis en los países subdesarrollados.

Para entender la Gobernabilidad es necesario proponer una definición, y  delimitar la interpretación del concepto,  el Diccionario de Política de Norberto Bobbio y Matteucci, 1998, define el término de Gobernabilidad como: El estado o grado de equilibrio dinámico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental,  o el manejo adecuado de conflictos y tensiones para evitar transformaciones o rupturas violentas.

Sus componentes básicos son la Estabilidad, la Eficacia y la Legitimidad; y de igual manera es importante  diferenciar los distintos   niveles de  gobernabilidad que son: Gobernabilidad Ideal, Gobernabilidad Normal, Déficit de Gobernabilidad, Crisis de Gobernabilidad e Ingobernabilidad.

En el caso de Guatemala, los niveles que requieren de mayor análisis son el Déficit de Gobernabilidad y la Crisis de Gobernabilidad que traen como consecuencias los Estados catalogados como “Débiles”, y los problemas que normalmente surgen en estos niveles son el mantenimiento del orden y la ley, la capacidad del gobierno para promover el bienestar social, el control del orden político y la estabilidad institucional. Estas cuatro áreas están muy vinculadas entre sí y nos permiten delinear un mapa de las condiciones de gobernabilidad de un país. Y dependerá de las circunstancias específicas el que un déficit de gobernabilidad, en una o varias áreas, se convierta en el detonante de una crisis de gobernabilidad.

Después de plantear un acercamiento al concepto de gobernabilidad, la pregunta que debemos hacernos  es ¿Qué está sucediendo en nuestro país? El Estado se ha reducido y como consecuencia sus instituciones se han debilitado, por lo que su capacidad de respuesta ante las demandas de la población es limitada, las instituciones de Seguridad y Justicia son muy frágiles por lo que son  incapaces de proveer seguridad y de aplicar la justicia pronta y cumplida; también podríamos agregar otros elementos que han distorsionado la estabilidad institucional como la corrupción y la impunidad, que han minado las instituciones de gobierno, han hecho que estas pierdan  legitimidad ante la población, elementos que también se han incrustado en el ámbito privado; además es importante destacar la dimensión territorial en la que el Estado no hace presencia para imponer el orden, proveer seguridad y aplicar justicia; quedando estos territorios en manos del crimen organizado y de la población que toma la justicia por propia mano al no contar con la protección y el apoyo de las instituciones de gobierno.

Lo importante es que GUATEMALA NO ES UN ESTADO INGOBERNABLE TODAVIA; y permanece oscilando dentro del Déficit de Gobernabilidad y la Crisis de Gobernabilidad, pero ¿Qué debemos hacer para salir de este desequilibrio que no nos permite avanzar como Nación?  Es necesario tomar conciencia del papel que le corresponde jugar a las diferentes élites en el país para  llegar a acuerdos políticos mínimos que respalden las decisiones de Estado; fortalecer las  instituciones de seguridad y justicia, retomar aquellos territorios que hoy se encuentran totalmente desprotegidos y en manos del crimen organizado; combatir la corrupción y la impunidad tanto en el ámbito público como en el privado.

Como conclusión es importante destacar que la Gobernabilidad le permite a un país ser administrado adecuadamente, ser capaz de encontrar al interno fórmulas que propicien resultados de crecimiento económico, modernización, desarrollo social, justicia y seguridad, en resumen, un Estado Nacional fuerte.

GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES PARA RESCATARLA.

Guatemala al rescate 93

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