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Desarrollar los recursos energéticos nacionales

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El desarrollo de los recursos energéticos del país, renovables y no renovables, corresponde, en términos utilitarios, a los esfuerzos para reducir los costos del suministro de la energía  requerida para el desarrollo de la actividad económica y el bienestar en general. Este aspecto se asocia directamente con la reducción efectiva de la dependencia del petróleo y sus derivados. Dicho desarrollo y la posibilidad de reducir el consumo de hidrocarburos, se puede sustentar en los atributos naturales propios de Guatemala.

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Así, en cuanto a recursos renovables, por sus propias características hidro-geográficas, Guatemala cuenta con abundantes fuentes de agua como para incrementar significativamente  la actual capacidad de generación de electricidad.

Además, por vecindad geográfica estratégica, tenemos hoy la interconexión eléctrica Guatemala-México, misma que ha permitido economías de escala en beneficio de la estabilidad del mercado interno, a la vez reforzando el suministro a nivel regional.

Guatemala cuenta con abundantes fuentes de agua

En materia de recursos no renovables -hidrocarburos- el conocimiento obtenido por la experiencia en exploración petrolera nacional, ha permitido considerar la existencia de reservas probables de gas natural en volúmenes modestos que podrían complementarse con suministros del mismo México. La inclusión potencial de este combustible puede representar futuras alternativas para la generación termoeléctrica. El gas natural es quizá el hidrocarburo de combustión más limpia; por tanto, contribuye a mejorar la interacción Medio Ambiente e Hidrocarburos.  

Paralelamente, la generación geotérmica, otro recurso energético no renovable con que se cuenta, se desarrolla en la actualidad aprovechando fuentes volcánicas de vapor de agua.

Enfocando otros recursos renovables, no debe restarse importancia al problema de la deforestación que representa la demanda de energía no comercial en forma de leña, consumida en alta proporción por la población rural, agregado ello a las presiones poblacionales sobre el entorno forestal debido a los imparables asentamientos poblacionales. A menudo, se dificulta tomar acciones eficaces para enfrentar estos problemas. De otra parte, la experiencia demuestra que la creación de bosques energéticos gubernamentales, por lo común sufren recortes presupuestarios en períodos de dificultades económicas nacionales.

Concluyendo, es prioritario e ineludible el desarrollo de otros recursos que ofrecen alternativas energéticas para la población, tales como pequeñas hidroeléctricas, biomasa a partir de los desechos sólidos orgánicos, energía eólica, entre otras. Está probado que muchas tecnologías para producir energía basada en recursos renovables, resultan exitosas en aplicaciones a menor escala, en poblaciones rurales pequeñas y dispersas.

Estos esfuerzos deberán sustentarse, no solamente por la parte gubernamental, sino con la participación comunitaria, gobiernos locales, empresarial, cooperación internacional,   organizaciones no gubernamentales, estas habida experiencia probada en la materia.

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