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USAC: Doctorado Honoris Causa

NUEVO

La Universidad de San Carlos de Guatemala, entregó en un acto emotivo, el DOCTORADO HONORIS CAUSA, el 4 de Mayo de 2017, al escritor e intelectual Mario Roberto Morales.

Este hecho me hizo recordar que hace algunos años, la Universidad Nacional de Costa Rica hizo lo mismo con la Premio Nobel de la Paz: Rigoberta Menchú. En aquella ocasión dijo  orgullosamente la homenajeada que ahora ya era doctora universitaria. Similarmente Morales expresó con una sonrisa de alegría, que su Alma Mater es la  USAC, lo que implica un compromiso con el destino de esta institución de educación superior.

Otorgar una distinción como el DOCTORADO HONORIS CAUSA a una persona, es el premio a un esfuerzo de largos años de estudio,  creatividad o entrega a una causa de profundo beneficio a la sociedad. Es un acto en el cual un centro de educación superior sopesa esta decisión. No se puede equivocar. Son largos considerandos, debates analíticos y reflexivos para llegar a un acuerdo de esta naturaleza. Obviamente habrá quien lo proponga y ofrezca las justificaciones pertinentes.

Los nombres que fueron citados de personajes a quienes la USAC, hizo entrega de este galardón desde inicios del siglo veinte, muestran que no hubo equivocaciones. Todos fueron certeros y no hay duda de que merecían el DOCTORADO HONORIS CAUSA. La persona que lo recibe eleva su autoestima y quien lo da crece en prestigio porque se gana el que lleva en sus hombros el homenajeado.

Es el tiempo entonces de hablar de Mario Roberto Morales. Un escritor que ha batallado con las letras garrapateando poemas o deslizando la pluma en largos conversatorios de novelas escritas. O bien inquiriendo con la razón y el conocimiento para descubrir y pensar acerca de su entorno histórico  social. Ahí su obra escrita y que sean los lectores que lo juzguen por lo que quedó impreso. Lo cierto es su producción. Es su legado a la nación y su aporte a descifrar las entrañas de una sociedad angustiada que se debate en la debacle de un Estado que desfallece  en la opacidad de la penumbra.

Personalmente aprecio a Roberto Morales por su inquebrantable actitud de asumirse como un libre pensador. Esencialmente una Universidad es un centro en donde circulan ideas, conocimientos. El sello de su mismisidad es ser un lugar de pensamiento crítico y libre. Un espacio en donde prevalece la tolerancia a las diferencias. Si esto no es así, entonces no es Universidad. Será otra cosa, pero no un centro de educación superior. Y es en ese medio en donde creció Morales. La responsabilidad  es ahora, su coherencia con el significado de lo que es la Universidad.

Habrá que recordar que en el fondo de la formación filosófica y despertar de las inquietudes intelectuales de Morales, las bebió de un gran maestro como  es el Doctor Antonio Gallo en las aulas de la Universidad Rafael Landívar. Lo acompañaron después una pléyade de escritores, poetas, músicos, pintores, dramaturgos en las décadas del sesenta y setenta. El resto es su inteligencia, empeño  y  compromiso con la dignidad humana.

 

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