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El país de las incongruencias

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Por: Carmina Valdizán

El pasado 24 de abril escuchaba una entrevista a un diputado al Congreso de la República y a un psicólogo, sobre el proyecto de ley que está impulsando dicho diputado sobre la legalización de la mariguana. El diputado comentó que esta es la segunda iniciativa que presenta. La propuesta anterior incluía la legalización, consumo y producción de la mariguana medicinal y recreativa. El nuevo proyecto de ley no incluye lo recreativo, únicamente lo medicinal y científico. El debate fue interesante, y como indicaron el entrevistador y el diputado, esta es una tendencia global. Cada día son más los países que se suman a la legalización.

Existe un cuestionamiento generalizado sobre la efectividad de la prohibición y los beneficios de la legalización. En lo personal estoy completamente de acuerdo con que debe legalizarse, ¿cuántas vidas inocentes se pierden por culpa del narcotráfico? La mariguana ha demostrado tener efectos medicinales beneficiosos para diferentes dolencias y como indicaba el diputado se abre la oportunidad para que se desarrolle una nueva industria en torno al cannabis. Hasta ahí todo bien, el psicólogo se oponía a la legalización e indicaba los peligros de legalizar el consumo. A ver, las drogas no son buenas. Pero en el caso de la mariguana esta ha demostrado su efectividad en el tratamiento de ciertas dolencias. En el tema recreativo yo soy de la opinión de que las personas deben decidir libremente qué consumen y asumir su responsabilidad. La prohibición no disminuye el consumo.

Ahora bien, el diputado en cuestión comentó que él también había presentado una iniciativa de ley para prohibir el consumo de “comida chatarra”. Según él mismo indicó, “la iniciativa buscaba impedir que los niños en centros escolares públicos y privados, tuvieran acceso y consumieran en sus instalaciones comida chatarra, lo que incluía bebidas azucaradas, comida rápida, papitas, galletas, etcétera”. El psicólogo lo cuestionó al respecto y yo no solo comparto su cuestionamiento sino que quisiera elaborar. ¿Está bien legalizar el consumo de mariguana, pero debemos prohibir la comida chatarra? En realidad no sé si es incongruencia o confusión, pero al final viene siendo lo mismo.

No entiendo el razonamiento que lo lleva a aceptar una y prohibir la otra. Si partimos de la premisa de que cada individuo tiene la libertad de decidir sobre su vida y de que las prohibiciones no son efectivas; eso debe incluir la mariguana y la comida chatarra, entre otras cosas. ¿Quién es el Estado para decirme qué comer y qué no? Si bien la comida chatarra no es saludable, en exceso. Tampoco lo es prohibirlo. Parece que se les olvida el famoso y peligroso eslogan fascista del partido Nazi, que tenía como premisa que la salud del individuo, era la salud del estado alemán, y versaba: “Tu cuerpo le pertenece a la nación. Tu cuerpo le pertenece al Führer. Tienes la obligación de estar saludable. ¡La comida no es un asunto privado!”.

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