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Nacimiento del segundo hijo en China

Llamó la atención una noticia del International Business Times sobre que luego de décadas en las que tener un segundo hijo podía acarrearles serios problemas a las parejas chinas, el gobierno del gigante asiático está considerando ofrecerles incentivos económicos a aquellas que ya tienen uno, para que tengan otro más. Según el diario, una encuesta efectuada en 2015 por el Ministerio halló que un 60% de las familias consultadas expresaron su rechazo a tener un segundo hijo, en buena medida por las restricciones económicas. El gobierno afirma estar estudiando medidas como ofrecer estímulos monetarios y subsidios por el segundo retoño. Aunque no hay que equivocarse: si dos son bienvenidos, tres no lo son. Según el diario británico que toma como fuente a la BBC, autoridades chinas han obligado a abortar a mujeres encintas de su tercer hijo

También, señala Ignacio Aréchaga (aceprensa enero 2017) la falta de reacción de los promotores del feminismo que nunca protestan contra gobiernos que imponen abortos forzosos (eso sí, seguros…).

En contraste es reconocido que, nada más tomar posesión de su cargo, Donald Trump firmó una orden ejecutiva por la que se prohíbe utilizar fondos federales para financiar organizaciones que “realizan o promueven activamente el aborto como método de planificación familiar” en el extranjero. Esta política no es nueva, ya que los anteriores presidentes republicanos habían puesto el mismo veto, mientras que los demócratas lo habían levantado. Política de Trump congruente con la aprobada en la Conferencia de la Mujer de 1995, que dice que “en ningún caso se debe promover el aborto como medio de planificación familiar”.

Podríamos concluir estas ideas con lo que señalaba Cultura de la Vida Arguments, entidad con gran experiencia en asociaciones próvida en Estados Unidos,  que resumía así las 4 claves de cómo transmitir la cultura de la vida.

Comunicación positiva a mujeres en una situación que les lleve a abortar, centrando el mensaje de la maternidad como algo propio de madres valientes que deciden tener a sus hijos.

Ponerse en el lugar de la embarazada. Una madre en peligro de aborto no es una madre que quiere matar a su hijo; es una mujer con problemas de falta de recursos económicos o amenazadas por su pareja… Hay que centrar la labor pro vida en ayudar a las madres, estar a su lado.

Aliarse con la ciencia. En Estados Unidos suelen ofrecer ecografías a estas madres en problemas: muchas de ellas, al ver al bebé y escuchar el latido del corazón, veían que realmente llevaban dentro un hijo, y decidían continuar con su embarazo.

Centrarse en la familia. Es el tema básico. Y mostrar que la cuestión de la defensa de la vida es para cualquier persona, de cualquier religión.

Y recordar que el primer derecho del niño es nacer; solucionando problemas de algunas madres, pero sin violar este derecho personal. La vida comienza en el momento de la concepción; interrumpirla es un crimen.

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