El Siglo

“Me tiré encima del sicario”

Eduardo Tevelán Pérez, explica la forma cómo sujetó al sicario para salvar su vida, ya lleva 14 años de trabajar en buses.

“Me tire encima del muchacho, logré agarrarle las dos manos, estuvo cerca de pegarme un balazo, gracias a Dios estoy vivo, aunque disparó e hirió a varios pasajeros; me salvé de una muerte segura, es el segundo atentado que sufro, pues hace un año me atacaron en la colonia La Reynita de la zona 6, en donde murió un pasajero”, es la narración del chofer Eduardo Tevelán Pérez de 31 años, quien conducía el bus de la ruta 83.

Se vivieron momentos dramáticos en el interior del bus de la ruta 83, sobre la 18 avenida y 1a. calle B de la zona 1, a eso de las 10.10 h, cuando en la parada de buses se estaban subiendo dos pasajeros, el atacante venía hacia atrás, trató de pagar el valor del pasaje, pero momentos después, desenfundó una pistola de 9mm, dispuesto a darle muerte al conductor, Eduardo Tevelán, sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, el chofer, se levantó del asiento y se abalanzó sobre su victimario, a quien trató de desarmar, hubo una lucha cuerpo a cuerpo que duró unos 20 segundos. Aunque el criminal disparó contra su víctima, en el forcejeo los disparos fueron a dar contra cuatro usuarios que estaban cerca de los hechos.

El sicario logró soltarse y se bajó corriendo para montar una motocicleta azul en la que lo estaba esperando un cómplice, momentos después se dieron a la fuga con rumbo ignorado.

Los bomberos Voluntarios acudieron a brindar los primeros auxilios a los heridos que fueron identificados como Douglas Estuardo Morales Juárez de 35 años, Gabriela López de 31, Ana Lucía Hernández Morales de 20 y Marisela Hernández de 61. Fueron trasladados al hospital Roosevelt.

“No quiero morir, he sobrevivido a cuatro ataques”

 El ayudante Érick García de 25 años, también relata su experiencia en cuatro atentados que había sufrido como ayudante del bus de la ruta 83. Fue tajante en indicar “no quiero morir, me he salvado cuatro veces, no quiero el quinto, vi al muchacho subirse al bus, nunca me imaginé de sus malas intenciones, pero al sacar la pistola como pude salí corriendo para ponerme a salvo, al escuchar los balazos creí que mi compañero Guayo lo habían matado, pero, gracias a Dios está vivo”.

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