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Los docentes y la política educativa (I)

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La función de los docentes para dar cumplimiento a los fines de la educación ha sido una preocupación constante desde el siglo XIX en casi todos los países. Observamos una dinámica de cambios constantes para garantizar buenas prácticas docentes y aprender las funciones que tradicionalmente se han encomendado a los sistemas educativos. En los últimos años la política para apoyar el desarrollo de los maestros ha incorporado investigaciones relativas a las opiniones de los propios docentes y directores de escuela como base para la formulación de políticas públicas. En Europa y países de Norte y Sur América se realizaron investigaciones basándose en lo que se conoce como el Estudio Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje (TALIS), el cual se enfoca en la educación media o secundaria.

En el caso de Guatemala se realizó un estudio similar con el apoyo del Programa “Educación para la Vida y el Trabajo” (Eduvida) de la Agencia de Cooperación Internacional Alemana (GIZ). La muestra incluyó a un total de 308 docentes y directores de 25 centros educativos en los departamentos de Alta Verapaz, Chiquimula y Quiché. La encuesta en realidad constituye una aproximación para perfilar el estado actual de los docentes en servicio del nivel medio y desarrollar instrumentos institucionales y pedagógicos que permitan formular reformas.

El estudio presenta una riqueza de información sobre el quehacer de los docentes desde su propia perspectiva. Entre la información más relevante se puede destacar que como promedio durante la semana la mayoría de docentes dedican 16 horas a la enseñanza; 7 horas a la calificación y corrección de trabajo de los alumnos; 6 horas a la planificación de sus clases y 8 horas a reuniones y trabajo en equipo. Esto significa que un maestro, independientemente del número efectivo de horas, por las cuales es contratado, dedica 7 horas y media para su ejercicio docente. Conviene destacar que solo el 55% de docentes está contratado a tiempo completo,  el 38% a tiempo parcial entre 4 y 7 horas y el 7% por un período de 1 a 3 horas.

Por otra parte, la actualización constituye un factor que contribuye a la incorporación de transformaciones en la práctica docente, mejores condiciones para cambios si efectivamente están orientadas hacia la motivación de los profesores y a la aplicabilidad en el campo que enseñan. Durante los últimos meses el 78% de maestros indicó haber participado en cursos y talleres sobre temas educativos, el 32% en congresos y seminarios, el 41% visitado y observado otros centros educativos, el 32% visitado entidades públicas, empresas u ONG y el 26.4% recibido cursos de formación en las mismas entidades. Sin embargo, el 14% indica que no ha participado en ninguna actividad de desarrollo profesional.

Con relación a las áreas de mayor necesidad o deseo de mayor desarrollo profesional, los docentes manifestaron que son las concernientes a las nuevas tecnologías en el lugar de trabajo, las competencias pedagógicas en la enseñanza, el conocimiento y comprensión de las materias que imparte. Mientras que las áreas de menor interés son las relativas a los enfoques de aprendizajes individualizados, la gestión y administración del centro y la enseñanza en un entorno multicultural y plurilingüe. Como se observa estos puntos son vitales para el planteamiento de una política educativa asertiva conjuntamente con otra información relevante con la cual continuaremos.

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