El Siglo

Un PDH idóneo

Se ha iniciado el proceso de selección de los tres candidatos para que el Congreso de la República designe a la persona que deberá suceder en el cargo al actual Procurador de los Derechos Humanos, quien el 20 de agosto concluirá su período de cinco años. Mientras tanto, hay que reconocer como ejemplar la decisión de Jorge de León Duque de no buscar la reelección, consecuente con sus convicciones sobre la alternancia en el poder. Buena lección en un país donde existe una gran resistencia a los relevos políticos.

Una entrevista de Carlos Arrazola, en Plaza Pública, revela la madurez alcanzada por el Procurador, hijo de otro gran Procurador, amigo y patriota, Ramiro de León Carpio.

“Es frustrante ser Procurador de los Derechos Humanos en un país donde los niños se mueren de hambre, donde los servicios básicos no llegan a la población, donde se violan los derechos humanos, los derechos civiles, los derechos políticos, los derechos económicos; donde el Estado no da respuesta a las grandes necesidades de sus ciudadanos; un país con carencias de educación, de justicia, de equidad y de ética”, dice el Procurador De León Duque.

Pero advierte: “Si el Estado no responde a las exigencias de sus ciudadanos la gente se va a desesperar”.

Luego, el Procurador ha anunciado que dedicará los cinco meses que le quedan a apoyar la cruzada contra la corrupción y la impunidad que encabezan la Fiscal General, Thelma Aldana, y el comisionado de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Iván Velásquez, así como a unir fuerzas con la sociedad civil para que el proceso de elección de su sustituto sea público y transparente y para evitar que el nuevo Procurador represente “intereses oscuros”. Declaración desafiante, pues muchos no quisieran que el país cambie y que Guatemala siga siendo el reino de la impunidad y la corrupción.

En la elección del nuevo Procurador de los Derechos Humanos el Congreso podría reivindicarse de nombramientos no idóneos adoptados anteriormente, en los casos de Conamigua, Renap y otros.

Debe garantizarse que esta elección esté libre de chantajes políticos y demandas de protección a intereses particulares. Para evitarlo, el proceso debe ser fiscalizado por todos los sectores sociales, humanistas, democráticos e ilustrados de este país, de manera que se garantice que el nuevo Procurador tenga una trayectoria definida en la defensa de la justicia y el respeto de los derechos humanos, políticos y sociales de la población; una persona intachable, independiente, capaz e idónea.

Es una pena que los legisladores, en su interés de proteger feudos y relegar el beneficio nacional y colectivo, hayan establecido que solo abogados y notarios puedan ejercer este cargo, porque la posibilidad de ser Procurador de los Derechos Humanos debería estar abierta a otras profesiones humanistas y sociales, donde puedan encontrarse más opciones de honorabilidad, audacia, imparcialidad y capacidad. Estaremos atentos. Ojala todos estemos vigilantes.

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