Home > Columnas > Finding Oscar
NUEVO

Talvez porque la produjo Steven Spielberg, con toda la fama y la movilización mental que nos causa Holywood, podría pensar que mucha de la gente que no cree que en Guatemala ocurrieron hechos terribles, ahora sí lo va a creer. Ni la Comisión del Esclarecimiento Histórico, ni los relatos de víctimas, ni los pocos procesos judiciales, ni los discursos que vienen de otros países, han ayudado a desarrollar una conciencia plena sobre las atrocidades cometidas durante el conflicto armado interno en nuestro país. Mucho menos sobre el papel trágico y vergonzoso de las estructuras estatales, principalmente a través del Ejército, cuyo papel fue el de usar la violencia en todas sus terribles formas.

Que Spielberg produjera el documental Finding Oscar (Encontrando a Óscar) puede ser una buena noticia para la lucha por la memoria histórica y la dignificación de las víctimas y sobrevivientes. Porque probablemente el impulso mediático que tenga este documental, así como la posibilidad de que sea visto por miles de personas (movilizadas por ese apellido del famoso director), puede ayudar a que se comprenda el drama tan negro y profundo que significó lo ocurrido en la Comunidad Dos Erres, allá en Petén. En 1982 dicha comunidad fue arrasada completamente por un puñado de militares.

Más de 200 seres humanos fueron masacrados en el tormentoso lapso de dos días (en los que sufrieron lo que no debe sufrir ningún ser humano). Entre esas víctimas estuvieron los 7 hermanos y la mamá del personaje del documental, Óscar. Su papá se encontraba en otro lugar el día de los hechos, y por eso pudo salvarse. El próximo Viernes Santo, el 14 de abril, será el día en que se estrene en cines de Estados Unidos. Es un simbolismo mágico, no sé si intencionado, pero que un día consagrado por el cristianismo al martirio y muerte de Jesús también pueda ser un día develador del martirio y muerte de tantos inocentes, suena a una conexión profunda de hechos.

Porque el sentimiento solidario, tierno y compasivo que se pretende en estos días, también es el sentimiento que nos debe conectar, como sociedad e individualmente, con el dolor de hombres, mujeres y niños que murieron o sufrieron el abuso, la violencia en su máxima expresión y la irracionalidad de esos tiempos tan macabros de nuestra historia. Pero esa compasión también está ligada a la justicia, porque la justicia es la forma de responder a las víctimas, aunque no se les devuelva la vida. Pero sí se les devuelve la dignidad, sí se les mantiene presentes. Es la única forma de que sus sobrevivientes puedan aligerar el dolor y la vergüenza.

La compasión no se reduce a los gestos, a los actos, a los días especiales de reflexión y oración. Se amplía, se agranda, se profundiza y se hace vida cuando nos lleva a recordar a quienes sufrieron lo peor (como Jesús mismo), cuando nos hace sentir su dolor, o nos hace querer recordarlos y, sobre todo, cuando nos hace desear justicia en todo el sentido de la palabra. Recordar a las víctimas, y su dolor, no es querer seguir fijos en el pasado, ni pretender vivir de eso. Porque mientras no tengan lugar juicios que visibilicen a los culpables, mientras no haya plenos y permanentes procesos de reparación, mientras ocultemos nuestra historia y no nos interesemos por lo ocurrido aquí, no podremos hablar de que las heridas están superadas. Ojalá podamos difundir este documental sobre Óscar. Será una ligera y sutil manera de hacer justicia a las víctimas de las Dos Erres.

.
.

Leave a Reply