Home > Mirilla indiscreta > El testamento de Judas

Cuando la paz del señor invade la mayoría de los corazones de la población, se da un espacio para la meditación, un propósito de enmienda, para que las pasiones desbordadas se tomen unos días de vacaciones y la efervescencia de la política cotidiana, también por unos días declare, una tregua.

Los que tienen recursos, disfrutan del descanso y el jolgorio aparejado de manera natural y sin remordimientos a la pasión de cristo. Y los que no, ajustan sus sentimientos a las limitadas capacidades económicas y quizá encuentren en el recogimiento y acompañamiento a las majestuosas procesiones, un cristiano y poco pecaminoso escape a la posible frustración de no poder salir de casa.

Guille

La inspiración de esos magníficos artistas populares y callejeros que acompañados de su grupo de vecinos, transforman el aserrín multicolor, frutas y flores en impresionantes alfombras, mundialmente reconocidas por el arte que entrañan y lo efímero de su belleza.

Quizá la única equivalencia en cuanto al desprendimiento de sus autores,  que ven satisfechas sus aspiraciones en la destrucción de su obra, al paso del cortejo procesional, sea el de las fallas, de Valencia, España, así llamadas las prodigiosas obras de arte, gigantescas y magistralmente realizadas, que después de un largo año de perfeccionarlas puliendo hasta el más mínimo de sus detalles, las prenden en fuego en un solo día, de manera simultánea, transformando la ciudad en una suma de cientos de antorchas descomunales, que consumen aquellos trabajos irrepetibles y hermosos, que se incineran frente a los ojos de los visitantes, que ven como el fuego termina la pasión, empeño, ingenio de aquellos talentosos artistas cuyas obras nacieron y se extinguieron sin dejar más testimonio que el negro humo que volatiliza en minutos la belleza concebida y realizada en muchos meses.

Igualmente los presos se  reúnen con sus familias, haciendo  del esperado encuentro, amorosos remansos de otra efímera sensación de paz, en tanto las computadoras de los tribunales, dejan enfriar el teclado por unos días, esperados por todos, trabajadores e imputados.  Ese pequeño espacio sustituyendo, sin saber por cuanto tiempo,  aquellas vacaciones familiares, incubando la esperanza en la próxima decisión del Juez, sabiendo de antemano que el peso de los fariseos, es tan rotundo y eficaz, que aún creyendo sin alternativa, en la esperanza, mucho más que en la realidad objetiva, presienten la sentencia condenatoria más allá, de la eficacia de sus argumentos en la discusión procesal.

El mesías  pudo, por su condición divina  anticipar los hechos, desde la última cena, cuando no ocultó a Judas su conocimiento de la traición y la admonición ¨Lo que has de hacer, hazlo pronto¨ y sentir los fríos labios del traidor, dándole un beso en la mejía, al momento de entregarlo a los soldados romanos

Algunos de los detenidos, se angustian al evocar ese pasaje bíblico, sabiendo que cada uno de ellos puede esperar la condena injusta, rociados del agua turbia de la  palangana de Poncio Pilatos, diciendo que él no lo condenó, sino el sistema, peso que ahora recae en los fiscales y los jueces, que en el fondo de sus conciencias saben quién es culpable y quién  el inocente, aunque lo deban de crucificar.

Malaya la antigua tradición que se cumplía anualmente frente a la Penitenciaría Central, ubicada por aquellos tiempos, donde hoy se encuentra nuestro flamante Banco de Guatemala, que por cierto no le puede prestar al pueblo de Guatemala, porque ese privilegio se lo trasladó a los bancos del sistema nuestro difunto amigo Ramiro de León Carpio. Consistía la costumbre en dejar libre a un reo, en remembranza de lo ocurrido con Barrabas, el asesino que absolvió la justicia de Pilatos para crucificar a Jesucristo

Y el Juez, alejado del tumulto de papeles y las presiones, en algunos casos pensando en su futuro, tan incierto como la situación del país, esperando el ascenso en su carrera o la retopada si las cosas cambian.

Las cofradías dándole los últimos toques a su obra maestra de todo un año de frenética actividad para que la imagen de su veneración, luzca el anda más vistosa de toda la historia de su parroquia, arreglando sus hábitos de cucuruchos, que les darán esa paz en el alma que tanto hombres como mujeres y los niños, sienten como recompensa espiritual al cargar la imagen de su devoción.

En fin la Semana Santa, que quizá para hacerla menos sacra, solo debiéramos denominar, Semana Mayor, para encubrir en el nombre, que durante su desarrollo, una parte de la población se envuelve en  la arrolladora aroma del incienso y el corozo con olor a santidad, mientras otra gran parte de ese pueblo creyente y descreído simultáneamente, revive la atmósfera de Sodoma y Gomorra donde el pecado se diluye en divertimentos paganos, carnales y espirituosos en lugar de espirituales.

Las ciudades se desbordan y vacían al mismo tiempo,  y en los últimos tres días, a partir del  del miércoles santo, las calles retornan a sus antañosos silencios de mediados del siglo pasado, las bocinas escandalosas de los automóviles se silencian y los pocos que circulan en las momentáneas amplias calles y bulevares, parecen huevos estrellados en sartenes gigantes.

Los autobuses se atiborran de pasajeros luchando por un espacio  como anualmente lo hacen parlamas y salmones ansiosos por regresar al lugar de su nacimiento. Municipios, pueblos, aldeas y parajes, en donde padres y abuelos comienzan apartando las gallinas más gordas, para preparar los famosos caldos y cocidos que llevan grabados en su memoria olfativa y en ese voraz apetito que se les despierta a los visitantes por estas fechas. Ir a pescar al río y comerse las mojarras a la orilla del zanjón. Terminar de enamorar a la muchacha que desde pequeña añora que el novio se la robe, o le pida permiso a sus padres para realizar la unión o el casamiento y  también preparar la mezcla de harinas y quesos para elaborar pan y quesadillas, que les den la bienvenida a los migrantes de la gran ciudad, que llevando sus estrenos, aspiran a trasladarle a sus progenitores la imagen del éxito de la aventura, quizá escondido en aparejos con baratijas, cables y repuestos de teléfonos celulares o cajuelas con frutas o caramelos y  los más afortunados poseedores de una venta formal de abarrotes, verduras y productos varios, de las que existen en todos los barrios de la ciudad como nuevos mini mercados donde atienden familias completas con sus trajes típicos.

En la Aldea Betania del municipio de Jutiapa por ejemplo, descendientes de migrantes europeos, que de campesinos ilustrados, se transformaron la mayoría de los jóvenes en profesionales universitarios, esperan el sábado de gloria para hacer justicia a la traición a Jesucristo, y con gran alegría condenan a Judas a colgarlo y quemarlo posteriormente. No sin antes dar lectura a un testamento, donde el Iscariote hereda con frivolidad, ironía, sarcasmo y gran ingenio, diversas sentencias a los habitantes, que así de pronto ven descubiertos todos sus secretos o pecados, según ellos ocultos a los ojos del pueblo, que enterados como verdades sabidas, los cuchichean hasta ese día que los hacen públicos en la plaza del lugar frente a una muchedumbre deseosa de enterarse de los despojos que en sus últimos momentos le hereda Judas a los escogidos.

A veces en verso, o prosas bien hilvanadas, sugieren, denuncian o hacen mofa de los hechos que en el pueblo, se comentan y confirman con testigos protegidos, que tapados de la cara le acreditan a don Judas lo que ellos quieren decir, denunciado infidelidades, conductas indecorosas, defectos físicos que notorios nadie se atreve a indilgar, por temor a la respuesta que desde una simple manotada, puede terminar en tragedia, si la ofensa o el comentario, a unos provoca risa y casi siempre al aludido un deseo de venganza.

Todo esto que les cuento lo comenté en el autobús, que a un pueblo me llevaba y le permitió a Ruperto en medio de lo apretado, sacar de mi imaginación, mi inmenso temor a ver de pie, con impunidad absoluta a un grupo de asaltantes, que es común en estos días, y más ahora que se multiplican las posibilidades de volver tragedia el esperado descanso.

Y me dijo don Ruperto, porque no lo hacen en la ciudad, sería muy estimulante y una gran novedad, que en el portal del comercio, muy cerca de la catedral, también colgaran un Judas y leyeran su legado, haciéndole dedicatoria a quienes nos tienen fregados sin consecuencia ninguna, al pueblo muy engañado, ofreciéndole los malvados, mientras toman el poder, y nos dejan más fregados.

-Interesante don Ruperto le dije – me parece buena idea, y siguiendo el ritmo, que le puso a su consejo, me trasladé con la imaginación, y en nuestra realidad inmerso, a nuestro portal del comercio, al ahorcamiento de judas, y a escuchar su testamento.

Y vi una muchedumbre ansiosa, de escuchar con atención, lo que el milenario traidor dijera antes de su ahorcamiento.

Por un momento pensé, es labor del no nos tientes, de la ardiente muchachada, que siempre en sus páginas puso, lo que el pueblo no escuchaba ni en la radio ni en la televisión, pero ahora el ingenio estudiantil ya no llega como antes, para eso se pintan sin consecuencias, ni demostrar valor, quienes micrófono en mano, se solazan conversando, sin medir las consecuencias, y sin ninguna emoción, un perverso  comentario, lo transforman a diario en clarisima difamación.

Pobre aquel que en esas lenguas, caiga su cuestionado nombre, lo revolcarán sin clemencia, dejándolo abochornado, sin derecho de defensa,  sin estrado que lo escuche, y si por la ingrata presión de los medios cae preso, ya sabrá lo que se siente, en medio de fuego ardiente, oyendo gente que miente, protegida y bien blindada, para consumar la trastada, de inculparlo ante la gente.

Y Judas que le diría, al solitario Linares, que montado en rocinante, en lugar del parapente, con el que surca los cielos, se volvió don quijote defendiendo a su congreso, sin meditar siquiera, que la visa perdería, que su grupo mofa haría de su valentía y arrojo, dejándolo sin permiso, para visitar al imperio, quejarse con el presidente, de todas las tropelías, que en su nombre le esperaban, no en Miami, si no en su propia embajada.

Hay Eskipy lo que hoy espinas son se transformaran en laureles antes que tu hidalguía se pierda en la lejanía de nuestra memoria corta, ya verás la recompensa que algún día te dará ese  que pronto olvida, y  hoy crucifica a Cristo y libera a Barrabás.

Rocinante es un buen caballo, y te puedo asegurar que con don Quijote encima, lo recordarán más tiempo que a los dictadores de aldea, que con gran impunidad, quieren cambiar la bandera y nuestra nacionalidad.

Y no podía olvidar lo que judas le diría al ausente gabinete de aquel que ya te conté. Seguramente olvidaron con afán y con desgano el nombre del  de la mano que a un buen chance los llevó, o será que de repente ellos lo saben mejor, no los escogió el Presidente los nombró el emperador.

Y los jueces medité, será que del testamento también fueron ignorados, sería el colmo, me dije, en profundo desconsuelo, no puede ser, que en la historia, siempre haya un Juez que firme, sin encontrar la Justicia ni meditar en su  gloria.

En esta transición del mundo, quién se pierda en la defensa, de lo que más nos duele pero poco importa a la gente, que de dictadura tras otra, solo tiene en el recuerdo, y la única que le faltaba, era la de la información, que en lugar de voluntades uniforma la opinión, haciendo malos y buenos, y héroes transitorios, de mensajes de ocasión.

Las redes que nos enredan, quién domina ese escenario, vuelve Dios al mercenario y bandido a quién decidan, ayer vivaron a Jacobo los mismos que en pocos meses repudiaron su gobierno, recibiendo ilusionados al que al balcón presidencial llegaba y miles lo recibieron y en segundos… al caído olvidaron.

Era el mismo pueblo, el mismo pueblo es hoy, que en los fariseos cree, que lo venden y lo compran, que lo explotan y lo invitan a compartir las migajas que les tira el que manda y que siempre encontrará a uno o más vende patrias, que se olvidan de su tierra, como que no fuera la  suya, y en su mente confundida, entrega su voluntad y también la soberanía.

De los Diputados ni hablar, de los Partidos tampoco, ninguna de las dos figuras, parece tener futuro, desaparecen partidos, y diputados también, esperando turno están, quienes llegarán sin partido, sabiendo que  brazo y manos, sin cuerpo allí medrarán, por que quienes erradamente pensaron, que al pueblo representaban, se les gritó que no, que ese pueblo no existía, después que los eligió. Y  mudos todos quedaron, asustados, con temor, que al levantar la mano, las esposas les pusieran, frente a semejante amenaza, mejor se disciplinaron, creyendo que  su obediencia, del tambo los libraría, pero era del tambo de gas, el otro los esperaba.

Son pocos los personajes, que mandan en el país, es pecado señalarlos y peligroso nombrarlos, pero todos los conocen, y si en el palacio los buscan nunca los encontrarán, sin en la novena avenida tienen la ilusión de mandar, es poco tiempo que queda, pronto los hará olvidar, y tampoco los busquen en los blancos edificios, de las cortes del país, porque creyéndose pulcros, olvidan que blancos son, muchos de los sepulcros

Quienes  entonces son, los   que  en el país deciden, y yo te aconsejo pon la televisión y escucha los mensajes de la radio, y si lees en aquellos que escritos aún circulan, encontrarás la respuesta. Si fuera adivinanza, muy fácil resultaría, donde  suenen las fanfarrias, donde repartan medallas, donde los aplausos provengan del famoso aplaudidor, ese mismo que brindó cuando Ubico dimitió, pidiéndolo sus amigos, eran al principio pocos y en multitud se volvieron al botar a Ponce Vaides, y vivar la revolución, pero igual resucitaron, y nuevamente brindaron, el parque central llenaron vivando la liberación.

Hoy otra vez decidimos, a la patria renunciar, escuchando a los profetas, de una nueva Guatemala, que para esconder la traición, condenan la corrupción, pero entregan al país, a cambio de tener, un pedazo de poder, que les reclamará mañana, que hicieron con Guatemala, que solo la piedra dejaron de un quetzal rumbo a palín, y en el hipódromo norte en impresionante relieve un mapa que no se mueve, y con muy poca hidalguía lo tranzaron y vendieron con todo y soberanía.

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