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anna-valdez

Es sábado en la mañana y me despierta el hermoso canto de un pájaro que parece estar en mi jardín. Me descubro sonriendo, aun con los ojos cerrados, pues el silencio de las horas tempranas de la mañana es arrullado por el silbido de esta ave que comparte con alegría la celebración de un nuevo día. Y me quedo escuchando un rato más. ¡Cuánta fuerza hay en su canto, cuánta esperanza en cada nota, cuánta pasión en su clamor! Inmediatamente mi mente vuela a recordar esa bella frase de Maya Angelou: “Un pájaro no canta porque tenga una respuesta, canta porque tiene una canción”.

¡Sí, es maravillosamente esperanzador oír un pájaro cantar al recibir los primeros rayos del sol! Y es que con los últimos acontecimientos que han acaparado las noticias, tanto nacionales como internacionales, es fácil sentirse agobiado, es fácil sentirse abatido y desesperanzado. Es fácil cuestionarse hasta donde puede la humanidad seguir perdiendo el sentido humano. Por las conversaciones que he tenido alrededor de este tema, sé que no soy la única que se siente así. Sé que hay desconsuelo y horror. Sé que hay decepción. Sé que hay incertidumbre y temor. Hay muchas preguntas sin respuestas, hay cuestionamientos personales y sociales. Hay introspección y revisión de posturas. Para mí, al menos, ha sido un momento de detenerme, informarme más a fondo, cuestionarme y en medio de las emociones identificar, no sólo lo que siento, sino qué es lo próximo a hacer.

Entonces recuerdo al pájaro que me despertó hoy por la mañana… y creo que es momento de seguir su ejemplo y copiar su postura. Sé que él como yo, no tiene todas las respuestas. Es más, el pajarillo no tiene completa certeza de si el clima de todo el día le será favorable o no, si al final entrará el frente frío o se acrecentará el calor… no sabe si le será fácil encontrar la comida o refugiarse del viento o del sol.  Pero canta, no porque tenga la respuesta, canta, como dice Angelou, porque tiene una canción, porque tiene esperanza al ver el sol, porque confía en el amor. Canta porque es lo mejor que puede ofrecer, canta porque desea compartir su talento y con ello ser de bendición.

En estos días, cuando el mundo necesita de tanta luz y tal vez nos encontremos descansando o cambiando de rutina, es un buen momento para compartir nuestra mejor canción.  Une tus manos y reza, únete a otros en peticiones de paz, de justicia, de amor. Sonríe, no pierdas la esperanza, es momento de esparcir ilusión. Canta, escucha tu ritmo interno, afina tu armonía y ofrece tu mejor talento a los que tienes alrededor. A veces olvidamos que, si bien no tenemos el poder en nuestras manos para detener todo el dolor, sí podemos decidir ser paz en medio de la guerra, luz en medio de las tinieblas, esperanza en medio de la confusión, fe en medio de la duda, refugio en medio del temor. Comparte tu compasión, tu alegría, tu luz, nunca olvides que tu canción, por pequeña que parezca, está hecha para que al compartirla lleve bendición a tu alrededor. ¡Canta, aunque no tengas todas las respuestas, canta porque dentro tuyo vive una hermosa canción!.

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