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La conflictividad, un estilo de vida que pagamos caro todos

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Por: Juan Fernando Ortiz

Desde los tiempos de la Conquista o el Saqueo, depende de qué lado lo veamos, América fue llamada durante todo ese tiempo y aún hoy día: El Nuevo Mundo (de la cintura para abajo) y La Tierra de Las Oportunidades. Hoy día en ninguna de sus tierras dominan los “americanos originarios” de estas ricas y vastas tierras. Para bien o para mal, ya pasó y estamos donde estamos con el futuro por delante. Me apetece tomarlo constructiva y positivamente. A la llegada de los conquistadores, ya existían fuertes divisiones entre las distintas etnias por el dominio de los territorios y sus recursos.

Una etnia vio la venida de los invasores como una oportunidad y pensaron que los españoles serían leales “socios estratégicos” para la conquista de los territorios de las otras etnias y así ambos se repartirían el botín en partes iguales. Les sirvieron de intérpretes, guías, aliados de guerra y funcionaron como el enemigo interior para lograr vencer a sus propios hermanos indígenas. Vencen juntos y luego viene el momento de la repartición y zas que no! Todo para Dios, el Rey y el conquistador… nada para ti y toma además todas mis balas, mis espadas, la casi total aniquilación y la esclavitud resultó siendo su premio.

Fue lo de ayer, es lo de hoy y parece que será lo de siempre. Los indígenas de ciertas etnias colaboran con los españoles para vencer a otras etnias y repartirse el botín. Resulta mal, al final después de vencer son diezmados y esclavizados por sus supuestos aliados. El secreto a voces de la injerencia extranjera disfrazada de mil formas con la excusa principal de ayudar a mejorar esto o erradicar lo otro y finalmente operadores locales y las ONG derrochando a manos llenas capitales de ayudas extranjeras que les dejan jugosas comisiones en el proceso.

Documentan visualmente muy bien para preparar sus kits de reclutamiento de personal y fondos, además que servirán de prueba de que han “invertido” correctamente el dinero recibido. Está muy claro que apoyar una causa y militar, usualmente victimizado o fabricando las víctimas en el proceso, vende apasionadamente bien en el extranjero y deja muy buena plata para el operador local. De aquí que la conflictividad sea tan popular como una forma escandalosa de promover el flujo de grandes capitales para cualquiera que sea la causa en la que se han fabricado artificialmente los necesitados de estas ayudas solicitadas a otros países.

Aquí es lamentable ver como es robado el dinero de los ciudadanos del país donador y luego el de nuestro país, puesto que casi todo va enfocado a resarcimientos, miserable práctica que los involucrados vuelven viciosamente una “forma de vida” ya que se han acomodado a estas deshonestas operaciones. La mayoría de “Ayudas Extranjeras” directas o indirectas (operadas por ONG) soportan su operación en Guatemala sobre las bases de la urgente necesidad de ayuda que tienen las comunidades indígenas en una gran mayoría porque viven una situación de desigualdad, exclusión y pobreza.

Objetan que los gobiernos hasta la fecha no han tenido proyección social ni continuidad en la misma y que es un tema urgente que desangra al país y a la humanidad; y tienen razón, pero su propuesta tampoco es la correcta porque no construye, no es proyecto, es política y se basa en la confrontación y la eventual violencia.

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