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Todos los pasos para convertir una idea en un negocio real (Parte 1)

Por: Rafael Flores

El proceso de creación de una nueva empresa suele ser algo desconocido para la gran mayoría de los emprendedores. Si, además, opta por hacerlo en solitario, el panorama se complica. El libro “Lánzate” ya aborda de forma concreta y práctica todos los aspectos a los que deberá enfrentarse.

¿ESTOY PREPARADO?

Una de las primeras inquietudes que suele aparecer en la mente de los nuevos emprendedores es la de si están preparados para dirigir una empresa. Hay que tener claro que emprender es una opción que puede adoptar cualquier persona. Pero aquellas que están más preparadas suelen tener mayores posibilidades de sobrellevar los avatares que supone crear y consolidar un negocio.

Y es que vivir de una actividad empresarial es una carrera de fondo. Los que terminan ganando no son siempre los que parten en primer lugar en los primeros metros del recorrido. Aquí, como en el deporte profesional, la confianza en uno mismo, la tenacidad y la capacidad de sufrimiento son los factores que empujan a llegar a la meta. Ahora bien, en igualdad de condiciones, son los que se preparan a conciencia y saben ejecutar mejor las técnicas quienes tienen más posibilidades de acabar entre los primeros.

SIEMPRE CON UN PLAN

Todo futuro negocio, independientemente de la dimensión que tenga, debería basarse en un plan de empresa o business plan. es la única forma de ver si verdaderamente es viable.

El plan de negocio te ayudará además a mejorar tu idea, ya que hará que te enfrentes a la realidad: las ventas, los gastos, las inversiones…. y te hará cambiar algunos aspectos que hasta que no se analizan sobre el papel no se ven claramente. No es la única ventaja de elaborar un plan. Posteriormente, cuando tengas tu empresa en marcha, te permitirá observar si se van cumpliendo tus previsiones y, en caso contrario, las áreas que pueden estar fallando y en las que debes incidir para reconducirlas.

Ahora bien, un plan de negocio no es una garantía ilimitada contra el fracaso, pero sí aumenta las posibilidades de no errar a la primera de cambio. Además, es imprescindible si pretendes conseguir financiameinto ajena para tu proyecto.

QUÉ, QUIÉN, CÓMO Y CUÁNTO

Son las preguntas básicas que debe responder un plan de negocio. Es decir, más concretamente, debe describir la idea; presentar a la persona que va a ponerla en marcha; analizar el entorno en el que va a operar; explicar el plan previsto para lanzarla al mercado; y analizar los costes que suponen y los beneficios esperados.

Visto así parece sencillo, pero, elaborar el plan de negocio es uno de los primeros obstáculos que suelen encontrarse muchos emprendedores. La solución ante este temor no es otra que seguir la estructura, haciéndolo paso a paso, e ir desarrollando cada apartado en la medida de tus posibilidades.

Cometerás fallos, seguramente, pero debes plasmar tu visión personal del proyecto. Luego, lo más aconsejable, es optar por que lo analice y te asesore un experto en temas de creación de empresa (de entre las múltiples instituciones que ofrecen ayuda) o del sector de actividad al que te vas a dirigir.

Otro punto  importante para no errar en las previsiones económicas del plan es la de “informarse a fondo de lo que puede suponer cualquier gasto, comisión, tipo de interés, plazos, etcétera, a pesar de que parezca poco significativo. Las cifras que debe contener el plan económico-financiero han de ser fiables. No vale con presupuestar por encima el coste de una campaña de buzoneo de publicidad, debes informarte de cuánto te cobraría una empresa especializada si lo realizaras de verdad, incluso, atreverte a pedir un presupuesto.

MÉTODOS ALTERNATIVOS

Otro aspecto importante a tratar es ver las alternativas que pueda realizar el propio emprendedor, con el consiguiente ahorro de gastos. Por ejemplo, en el caso del márketing, los servicios que ofrecen las compañías especializadas en estudios de mercado suelen ser excesivamente caros para alguien que va a crear una pequeña empresa. Por ello se enumeran otros métodos alternativos que, aunque menos fiables, son fáciles y económicos. Como pueden ser

opiniones de expertos: resulta interesante someter la idea de negocio a la consideración de expertos del sector en el que piensas emprender. Esto aporta datos muy valiosos, si bien debes hacerlo con precaución ya que corres el riesgo de que te pisen la idea.

Observación directa: Puedes obtener personalmente información básica sobre la competencia relativa a horarios, servicios que presta, precios y personal de que dispone, etcétera. Otra opción, también, es vigilar la conducta de compradores y distribuidores para conocer el entorno de tu futuro negocio. 

Censos empresariales: estos te ayudarán a detectar empresas con servicios/productos similares al que piensas lanzar. Algunos son publicados por la Cámara de Comercio, las organizaciones empresariales, los departamentos de industria de algunas comunidades autónomas o el Ministerio de Economía.

Registro Mercantil: gran parte de las empresas, las que están constituidas como sociedades mercantiles, se hayan obligadas por ley a presentar sus cuentas anuales en este registro. En ellas encontrarás su balance y su cuenta de resultados, lo que puede servirte para analizar cuáles son las cifras económicas en las que se mueve un negocio similar al que pretendes montar.

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