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YEMEN dos años de un conflicto interno, regional e internacional (I)

Columnista

Yemen es un país geoestratégico muy importante, pues a pesar de no ser un gran productor de petróleo, frente a sus costas pasan grandes barcos con barriles de petróleo, que se dirigen desde Medio Oriente hacia Occidente. Yemen vive hoy una crisis, generada por el caos político bajo la amenaza constante de desintegrarse. Analizar la crisis que vive Yemen hoy es bastante complejo, pues el conflicto actual, se podría decir que tiene sus orígenes desde el mismo inicio de Yemen como Estado. Pues históricamente, se dividió por un lado en el norte en la República Árabe de Yemen (YAR) y por otro lado, en el sur, por la República Popular Democrática del Sur de Yemen (PDRY). (A. Baron, 2017) Fue en 1990 cuando se consiguió la unificación. Y a pesar de la unión política del país, Yemen está dividido no solo por accidentes geográficos, sino que también por diferencias religiosas y culturales entre las dos regiones, acentuadas por sus historias divergentes.

Los hutíes, son musulmanes chiítas, cuyo territorio tradicionalmente ha sido el norte y que históricamente han sido más pobres. Y por otro lado, se encuentra el sunismos hafita, al que pertenece la mayoría de la población, y asentado en la región sur y costera la cual ha sido la más desarrollada, especialmente por el puerto Adén. Cuando se unifica el país el presidente que llega al poder es Ali AbdullahSaleh del YAR, y como vicepresidente vicepresidente Ali Salem Al Beidh originario de PDRY. Pero las tenciones entre norte y sur nunca desaparecieron. Con la llegada de la Primavera Árabe en 2011, los yemeníes salieron a las calles en protesta por mejores condiciones de vida, exigiendo la dimisión del presidente Saleh, que había intentado modificar la Constitución para mantenerse en el poder de manera vitalicia. A dichas protestas se sumaron las minorías hutíes, conocido como Zaidismo. Y también Arabia Saudí e Irán aprovechan para ampliar sus influencias y retoman sus intereses en Yemen.

Luego de algunos meses, sin poder controlar el descontento, el presidente tuvo que aceptar la mediación del Consejo de Cooperación de los Estados del Golfo, y dimitió en febrero de 2012, dando lugar a un proceso de transición de poder a Al-Hadi. A pesar del cambio del gobierno la conflictividad no cesa. Y en 2014 se llevan a cabo recortes a las subvenciones de los combustibles, lo cual es usando como excusa para una nueva subida del petróleo por parte del nuevo presidente y se llama a nuevas y duras manifestaciones donde los hutíes tomaron la capital. Estas manifestaciones, presionan al presidente Al-Hadi, y este pide la intervención, de los Estados Árabes, lo que da pie al accionar de la coalición militar, encabezada y comandada por Arabia Saudí y con el apoyo logístico de EE. UU. y UK. Y el conflicto se extiende por todo Yemen.

Ya se puede ver que el conflicto en Yemen, tiene orígenes desde su concepción como Estado, debido a su división geopolítica y religiosa, y que dicho conflicto ha ido aumentando en escala, desde un conflicto, interno, luego regional, hasta llegar a un conflicto internacional. Los conflictos entre suníes y los adeptos del expresidente Saleh apoyados por Irán y por el otro lado los adeptos a Hadi y la coalición liderada por Arabia Saudí con el apoyo EE. UU. y UK. La situación aún no parece mejorar, es un conflicto con intereses muy fuertes por parte de los bandos, y con una confrontación muy sangrienta. Lamentablemente y la población civil, como en toda guerra es la más afectada.

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