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Los conflictos no deben fomentar la polarización

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En lo que va del año, en nuestro país se han suscitado una serie de manifestaciones provenientes de diversos sectores, algunos en demanda de que el Gobierno responda ante las peticiones sobre problemas agrarios, en otros casos, porque se resuelvan situaciones laborales del sector público. En fin, el derecho de manifestar está regulado y es una práctica que tiende a fortalecer a una democracia, aunque también se establece sobre los  límites para realizarla.

Esto sin duda ha sido motivo de polarización y ha creado divisionismo entre la población, cuando unos están a favor y otros en contra. En cuanto a las minerías o hidroeléctricas, las manifestaciones se han realizado a favor y en contra. Hay situaciones donde los pobladores con razón buscan proteger los recursos naturales y preservarlos, como el agua que es fundamental no solo para la vida, sino para hacer funcionar la industria.

Se ha criticado que las autoridades no se han preocupado por una ley de aguas que  venga a regular una serie de situaciones. El vital líquido ha sido factor de discordia, pero sobre todo por la falta de una legislación que permita no solo cuidarla, sino que regule su uso y de quién es la potestad para ello. Aquí es donde entra el Gobierno, las municipalidades y entidades que por años buscan que haya una normativa que permita que no surjan conflictos o polarizaciones por el uso del vital líquido.

El divisionismo es un fenómeno que por años se mantiene en el país, existen tal vez malas prácticas de quienes organizan las marchas o protestas, porque para hacerse oír se han utilizado las calles o carreteras, cuando se debiera llegar directamente a la entidad aludida para buscar una solución. Muchas personas se molestan cuando algunos sectores hacen que la mayoría salga perjudicada, cuando cierran o bloquean carreteras principales del país.

Esto no es bien visto por quienes se dirigen a laborar, a vender o a estudiar. Las horas cuando se bloquea el paso, para muchos significa perder dinero o sobre todo tener problemas por llegar tarde y no poder cumplir con sus obligaciones. Muchas veces hablamos de una convivencia pacífica y en paz,  que mitigue un poco el estrés que se vive en el país por diversas situaciones.  Lo ideal es que quienes organizan o fomentan estas manifestaciones deben pensar en que otras personas tienen derecho a la movilización, y tampoco se debe coartar el derecho de las mayorías.  A medida que se resuelvan los conflictos por parte de quienes tienen el poder para hacerlo, el país caminará mejor y, sobre todo, en una convivencia de armonía y paz.

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