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Tratos especiales y privilegios no funcionan

El PNUD habla de un mal que existe en todo el mundo, la exclusión de minorías étnicas y carencia de igualdades de género. Pero no habla de la falta de capacidad y educación que estos sectores reciben y tiene en nuestro país en la actualidad. Para hablar de igualdad real, debe existir y exigirse capacidad, mérito y desarrollo real.

Generar las condiciones de desarrollo

Desarrollo real, solo se consigue si el sector público en conjunto crea las condiciones para que haya inversión nacional e internacional, con reglas claras, y orden. Que se consolide el desarrollo con certeza jurídica, alejado lo más posible de la corrupción y del tráfico de influencias y deseos e intereses de empresas y extranjeros que no buscan realmente el beneficio de Guatemala y de su población.

No porque un sector carezca de capacidades y aptitudes, educación, eficiencia, y mérito, se le debe considerar excluido. ¿O acaso la oferta laboral actual es para puestos de trabajo cero productivos? ¿Qué empresa puede permitir incluir dentro de su fuerza laboral, el personal menos calificado y capaz disponible?

Solo el gobierno que se guía por compadrazgos y por decisiones políticas en lugar de buscar al mejor talento a nivel nacional, puede tomar en serio informes como el del Índice de Desarrollo Humano, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD.

Políticas de Género

Hasta hablaron sobre la falta de mujeres diputadas en el Congreso, pero en ningún momento mencionaron todos los casos de mujeres diputadas, magistradas, y altas funcionarias siendo procesadas en los tribunales por llegar a cargos sin tener las capacidades y decencia mínimas requeridas e involucradas, tanto como los diputados, magistrados, y altos funcionarios, en terribles actos de corrupción y otros muchos ilícitos. De ese 14% de diputadas, en Guatemala, ¿cuántas han sido procesadas en la actualidad? Y no es por persecución, sino es por incapacidad, corrupción y pésimas gestiones.

Medir realmente el talento

Solo si somos honestos y medimos talento y mérito, no importando de qué parte del país viene, o qué clase de ropa viste, o cuáles son sus predilecciones sexuales, podemos cambiar y mejorar a nuestro país.

Generan más desigualdad

Nadie busca la desigualdad como patrón de vida, pero lo que pide una entidad como el PNUD, es darle privilegios legales y tratos especiales a sectores de la población que juzgan que los necesitan para estar “iguales”. Nadie debe recibir privilegio o trato diferente, es lo que establece nuestra Constitución, y sistema legal vigente.

Indica el informe del PNUD, “La población indígena y las mujeres son los grupos sociales que más padecen los efectos de la discriminación en Guatemala, según el Informe País de Desarrollo Humano 2016 del PNUD.”

Grupos se autoexcluyen

El informe, presentado ayer, a periodistas en ciudad de Guatemala, establece que “las normas sociales de algunas culturas se vuelven discriminatorias limitando la libertad cultural y otras formas de desarrollo”. En Guatemala cada ciudadano es libre de hacer lo que la ley no prohíbe. Si lo que buscan los del PNUD es que se fomente la “culturalidad” a través de fondos públicos específicos que beneficien a sectores especiales, pues esos privilegios no los recibe toda la población, y se le beneficia a todos o nadie debiera recibir privilegios.

Guatemala es pobre

El estudio establece que “la exclusión es un mal que aún no se resuelve en el país, agravando la situación de igualdad y limitando las posibilidades de desarrollo.” Para el PNUD darle privilegios a sectores vulnerables hace que nuestro país sea más incluyente. Los costos de la educación ya es reducida, ya es accesible, el problema con el sistema educativo es que no es de buena calidad para nadie, y tampoco genera la productividad o el emprendimiento de sus estudiantes y graduados y tampoco es meritorio y hay búsqueda de excelencia.

Barreras para el desarrollo

Según la Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas y del PNUD en Guatemala, Rebeca Arias, históricamente “muchos han quedado excluidos por su pertenencia a grupos específicos, existen barreras sistemáticas que refuerzan esa discriminación”.

Las barreras son como el no hablar español, no hablar inglés, no llegar a clases, no permanecer en ellas lo suficiente para graduarse, no encontrarle un sentido útil a la baja calidad de educación que el sector público y privado ofrece en Guatemala a nivel nacional.

Van el doble porque cumplen ley

“En Guatemala los niños y niñas no indígenas van a la escuela el doble de años que sus pares indígenas” lo que acentúa los niveles de desigualdad y falta de oportunidades educativas, redundando en escasas oportunidades y bajos ingresos, advirtió. A pesar de que todos son obligados a ir a las escuelas, casi nadie cumple con lo establecido en la ley.

Si queremos cambiar Guatemala, debemos todos, tanto gobernantes como gobernados cumplir con la ley vigente, luego tenemos que subir el nivel de educación para todos, promover a los mejores talentos y crear las condiciones económicas para que todos podamos aspirar al desarrollo, no con privilegios y incentivos especiales que fomenten la desigualdad, sino creando un sistema mejor que busque promover a los mejores y darle oportunidades reales a los mejores, allí sin limitaciones de género, étnia u otros.

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