El Siglo

Los analistas del parque Colón

Por: Edmundo Deantés

 

Una semana agitada, muy difícil de enfocar, frente a semejante nivel de conflictividad y desde luego, cargando socialmente con un gran pesar, que progresivamente, como la mecha de una ametralladora de cohetillos, de esas que los guatemaltecos tenemos la tradición de encender en fechas o eventos especiales, puede comenzar a detonar, a lo largo de toda su extensión, y terminar con el estruendo de una bomba de mayor poder.

Don Manuel solo bullas es conocido en el barrio por su habilidad para hacer de un incidente menor, toda una trama, con la densidad de una telenovela, casi siempre, con final inesperado. Este personaje, a quién quizá por pereza sus amigos rebautizaron como Meme bulla, me estaba atalayando, con la certeza que la versión de los últimos acontecimientos captaría mi atención.

Para garantizar el peso de su afirmación, lo acompañó don Julio Pérez, un jugador de cuchumbo, una versión de póker que, sin cartas, se juega con dados, agitados en un vaso de cuero, y lanzados en la mesa, forman todas las combinaciones, igual que en las cartas. En cinco tiros, desde una pareja hasta cinco ases.

Dueño de una carnicería en el mercado Colón de de la zona 1, más que carnicero es un agudo observador que escuchando las conversaciones de sus clientes y memorizando frases célebres de personajes históricos, va formando su propia opinión, que disfruta contrastar con sus amigos. Ellos le tienen gran respeto, por la seriedad de sus comentarios.

La Campesina, es el punto de reunión. Una cantina de las de antes, atendida por Arturo, antes don Miguel, su padre. Cantinero de estirpe, posee esa recia personalidad que hace sentir, cuando el tono de voces alzadas amenazan con romper el orden. Se siente el señorío del lugar. Las puertas gemelas, sostenidas por resortes, al empujarlas ceden suavemente, para retornar en rítmico balanceo a su posición original.

El primer salón lo preside una señorial barra de caoba, bien pulida, con bancos igualmente tallados, haciendo juego con los ribetes sobresalientes del imponente mostrador. La estantería de licores, adornada con pilares a los extremos, similares a otros más pequeños en el centro del majestuoso mueble, el conjunto luce como sacado de una mansión europea y trasplantado a su sencilla ubicación de la novena calle, frente al parquecito Colón, y cuyo abolengo provoca una discriminación natural de la clientela, que en su mayoría, conformada por los abogados de los alrededores, los oficiales de los tribunales, estudiantes y personas de clase media informada e instruida, que provoca escuchar las charlas propias y ajenas como un reto permanente a la inteligencia de los bebedores y contertulios frecuentes.

Por esa razón, parece normal que las discusiones suban a veces de tono, para retornar después a su nivel, y terminar con un brindis entre buenos amigos.

Es natural que el tema dominante sea casi siempre la política, empeñados, como es común entre los ciudadanos sin poder, en componer el mundo.

Este grupo particular lo compone también el capitán Blanco, promotor impenitente de un partido político al que ha llamado Azul y Blanco, y como promotor parece lógico presumir que también sea su precandidato presidencial.

Quizá por su formación procura imponer su punto de vista, manejando información que afirma confidencial, aunque ya esté de baja de la institución castrense. Situación que incomoda particularmente al licenciado Rojas, que haciendo gala de su formación universitaria, trata siempre de elevar el nivel de la discusión para confirmar que un liderazgo reclama formación y criterio.

Don Manuel bulla pasó a buscarme con la tentadora invitación de tomarnos el aperitivo de medio día, acompañado de las boquitas caseras de La Campesina.

-No puede dejar de acompañarme don Edmundo, insistió para convencerme de asistir. A mí, la palabra ¨acompañarme¨ me trae malos recuerdos, aunque en mi caso amable, para notificarme que me esperaba una reclusión política, sin límite de tiempo, sin consignación y por tiempo indefinido, prácticas usuales por aquellos tiempos, que tienden a repetirse cuando la memoria raquítica de la población, especialmente de quienes no han vivido ese tipo de episodios, exaltados por esa mezcla rara de confusión mediática, resentimiento ante la crisis económica y social, y en el subconsciente impreso un escondido deseo de venganza ante la desvergüenza de la corrupción, ven en todas las capturas un acto de justicia, matizado de íntima satisfacción. Y en la cárcel, por asquerosa e ilegal que sea, el purgatorio de todos los pecados, de quienes en la vorágine de un régimen donde se disputa el poder privilegia la amenaza de perder la dignidad o la vida, confundiéndose justicia con ajusticiados.

Pero no debo ser yo quien adelante puntos de vista en relación a los acontecimientos nacionales. Y me parece mejor hacerlo con gente que tiene un criterio natural. No el de un despacho, de funcionarios, grupos de interés, o de opinólogos sin opinión, pero con un guión inalterable, que de manera descarada se permiten consultar, frente a las cámaras de televisión en los celulares, como que fuera el ¨chivo¨ que algunos estudiantes escondían con las respuestas del examen.

-Que tal muchachos- les dijo a manera de saludo al entrar a la singular cantina, que escudriñé en sus detalles para contárselos. -Raúl, a sus órdenes se presentó el abogado. —- -Capitán Blanco, saludó el capitán, haciendo énfasis en el grado y omitiendo el nombre (Julio Pérez, carnicero del mercado Colón), afirmó con ironía el otro miembro de la mesa y procedieron a sentarse con ceremonia, propia de la gente con maneras refinadas para recibir a su invitado. Don Julio hizo el ademán de sacudir un vaso de cuchumbo que se oyó como sonaja…pero don Meme Bulla le tomó del puño de manera caballerosa y le aclaró: “Hoy no hay juego…querido don Julio…aprovechando la presencia de don Edmundo, hoy es día de plática, boquitas y unos buenos tragos”.

Me recordé de la horchata con calamares que por puritano degusté con Demetrio, el griego, y que me provocó… qué vergüenza contárselos…. Que trasladara un viejo televisor al baño, para pasar aquella tormentosa noche.

Aquí sí me voy a echar mi trago, que asentado con las bocas harán la combinación perfecta. Don Julio Pérez, el carnicero, para hacer notar su afición por la lectura de personajes célebres y marcar su territorio, como hombre de negocios menores, pero ilustrado, hizo el primer brindis.

Aquí platicaremos como verdaderos amigos, inició la conversación. En un medio tan contaminado de testigos falsos, o protegidos, conversar, especialmente de política, como antes resulta peligroso. Se tiene que ver a todos lados, desconectar teléfonos, hablar en voz baja, y poner sobrenombres a personas e instituciones por temor, al chisme o la delación (continuó) a veces hay primero que insistir en la confianza. Imagino cómo se sintieron las víctimas del nazismo frente a la Gestapo… Y sin ir más lejos… lo que sentimos aquí mismo… aquel ingrato temor a los orejas de la Judicial, policía secreta de nombre, porque sus sicarios gozaban con hacerse sentir como represores oficiales del régimen, haciendo barbaridades…cuando se insinúan regímenes policíacos, la gente lo presiente. O como es nuestro caso…un gobierno desestructurado, donde el Presidente tiene que luchar todos los días, clamando respeto y luchando porque su familia se libere de la cárcel. El Congreso, amenazado cada semana si no aprueba las reformas constitucionales, y el Organismo Judicial, alineado para ofrecer la inmunda carceleta del Organismo Judicial, como el inevitable paso para aclimatar a los huéspedes al terror que les espera en su próxima estación por tiempo indefinido, y obligados a demostrar su inocencia invirtiendo la carga de la prueba. Obligación del acusador no del acusado, y a soportar la prisión provisional como reclusión indefinida.

-Yo creí que el abogado era Raúl (me atreví a interrumpir a don Julio el Carnicero), sorprendido por la carga jurídica de su intervención.

-No, me dijo, pero no se necesita ser abogado para entender que las cosas no están bien y que tenemos que hacer conciencia en que la libertad se ve amenazada ante cualquier pretensión de mandar y disponer al margen de la ley…Y si usted hace de la ley…un instrumento de poder y no de justicia se nota y preocupa don Edmundo (afirmó). Pero yo quería insistir en la condición de amigos del grupo… Como bien decía Voltaire (sacó a luz su afición por los personajes célebres): ¨Solo entre hombres de bien puede existir la amistad, ya que los perversos solo tienen cómplices. Los voluptuosos, compa- ñeros de vicio. Los interesados, socios. Los políticos, partidarios. Los príncipes, cortesanos. Únicamente los hombres honrados, tienen amigos¨…así que brindo por nosotros compañeros…porque somos amigos…Y sonaron las copas.

– Mire don Edmundo (tomó la palabra el capitán Blanco), la estabilidad nacional desde el punto de vista de la seguridad, la gobernabilidad y la paz social…está en grave peligro. Sabe que sería realmente grave que, por ejemplo, la conflictividad que se ha creado en torno a las hidroeléctricas tuviera el trasfondo de una lucha de propietarios, por acaparar la mayoría de la generación por esa vía y la matriz energética se pusiera en grave riesgo. Poniendo a funcionar todas sus influencias y recursos, encubriendo decisiones judiciales, movilizaciones y confrontaciones, en lo que no sería más que una lucha interna por controlar esa fuente de energía… Eso sería criminal don Edmundo (fijó una posición apretando el entrecejo y con voz grave). Sería un delito de Lesa Patria que un aparente conflicto no tuviera más razón que la lucha de grupos económicos enfrentados. Y sabe una cosa (me volvió a enfatizar), dadas las repercusiones que tiene para la paz social, la inversión productiva y el riesgo de todas las empresas que pueden padecer las consecuencias…Debiera ser el propio sector privado…el que profundizara en este enredo, para evitar que la gente se comience a matar por hacer más ricos a los más ricos del país. ¡Que investiguen¡ ¡Que aclaren¡ y nos dejen de manejar como marionetas a todos los que podemos ser víctimas de ese conflicto Hizo una pausa.

-Imagínese usted que, teniendo otro tipo de motivaciones…ideológicas, por ejemplo. Así como Codeca se movilizó en nombre de la izquierda…como respuesta en nombre de los más conservadores…se hubieran movilizado las patrullas de autodefensa civil…Imagínese don Edmundo… Otra vez hombres de campo enfrentados, quizá a muerte, de nuevo, contra otro grupo de hombres de campo. ¡Eso es muy grave don Edmundo¡…Gracias a Dios la sangre no llegó al río.

Ni el Ejército…ni la Policía podrían reaccionar ante una situación de esa envergadura… Y dadas las circunstancias, en serio,…quizá lo más difícil sería que alguien se atreviera a dar la orden de intervenir. ¡Dudo que haya un funcionario que asuma esa responsabilidad y los demás a obedecerla…Serían los futuros sindicados de masacres y genocidios, aseveró con preocupación el líder del grupo promotor del Azul y Blanco.

Raúl, el abogado, no había participado todavía…y el resto de los comensales…especialmente Meme Bulla, que ciegamente cree en su criterio lo apuró a participar.

Aquí hay dos escenarios – comenzó su elucubración- El internacional…y desde luego el nacional…con características particulares…que hay que saber analizar. En lo internacional, el presidente Trump ha rediseñado la política de los Estados Unidos y, seguramente más allá, de las decisiones bipartidarias que se han tomado en torno a nuestra región, su repliegue a una visión ultranacionalista de privilegiar la inversión interna y su seguridad nacional, terminará por variar cualquier enfoque de carácter coyuntural, que en nuestro medio se daba por instalado.

La carta que suscribieran, dirigida al Secretario de Estado Rex W Tillerson, los senadores republicanos Lee, ThomTills, James Inhofe, David D. Pardue, Bill Cassidy y el excandidato presidencial, el influyente Ted Cruz de Texas, anticipa un cambio radical en el enfoque de los apoyos estadunidenses a grupos nacionales a través de los fondos de ese país. Especialmente, ellos se refieren a los que se canalizan hacia organizaciones que según su criterio se han sesgado apoyando a los mismos sectores que el magnate Soros: ¨apoyando políticos extremos y a veces violentos y el Gobierno estadunidense trabajando para marginar a los moderados y conservadores en los roles de liderazgo…Este tipo de favoritismo político de nuestras misiones internacionales alrededor del mundo es inaceptable y pone en peligro nuestras relaciones bilaterales…revisar cómo se están utilizando todos nuestros dólares de impuestos, para detener las actividades que están fomentando el malestar político, el irrespeto a la soberanía nacional y la sociedad civil…¨

Hasta el momento, nadie ha negado la autenticidad de esta carta de los Senadores. Y podemos inferir que las cosas pueden cambiar en cualquier momento.

A lo interior, en relación a los EE. UU., debemos revisar de manera urgente nuestra política internacional y discutir un Plan Centroamericano que formule un programa de inversiones centroamericanas y del Caribe, que pueden encontrarse en el nuevo escenario internacional y que fortaleciendo nuestra economía y mercado regional interno, en una primera fase de grandes inversiones en infraestructura garanticen el control del problema migratorio basado más en políticas de desarrollo que en medidas de policía. México, aún siendo nuestro gran aliado, tenderá, como lo ha hecho, a señalar que el problema migratorio tiene su origen en Centroamérica, y fortalecerá su frontera sur para colaborar con la política estadunidense. Lo cual frente a su problemática interna es natural. Nos queda a nosotros hacer la parte que nos corresponde. El Presidente de Guatemala debe trabajar con sus colegas del área, de manera urgente, esa única alternativa.

Ahora lo complicado (hizo el intento por sintetizar). El origen y final de los problemas del Estado…estarán fincados en el horrendo episodio de las niñas mártires de la Virgen. Allí está la clave de todo lo que pueda venir en el futuro más próximo. En este caso, querido Julio, (volteó a ver a Julio, el carnicero) no es cuchumbo…es el efecto Dominó. Quien maneje más rápido sus piezas políticas, va a dominar el escenario de enfrentamiento institucional, que muy animado por los impulsores mediáticos del rompimiento, en un sentido u otro, podrán marcar el rumbo del gobierno y en consecuencia del Estado en las próximas semanas. El pulso entre los organismos del Estado versus las instituciones poderosas, con capacidad de reprimir y usar su poder judicializador, terminará por hacer crisis de Estado.

No hay manera de ganar ese pulso, si no afecta al Presidente y al Congreso de la República, y del otro lado, tampoco, si no hacen los otros organismos, valer su propia razón de ser para reordenar las relaciones políticas del poder.

La amenaza es seria… y recién se inicia. Lo malo es que las víctimas seremos, para variar, los ciudadanos, concluyó. Con esta intervención, la reunión se dio por terminada. Con un guiño de satisfacción, Meme bulla me dio a entender que había cumplido con su misión al invitarme.

Salí de La Campesina, pensando que muchas veces se escucha, en sitios como este, más de política…que en el territorio de los políticos… y mucho menos en el de los funcionarios.

Un país sin política y políticos…no politiqueros, poco puede prosperar. Cuando hay más precandidatos presidenciales que líderes nacionales y soluciones, muy poco se puede hacer…Pero la patria continúa y sobrevivirá a cualquier estupidez. Y como bien diría mi nuevo amigo Julio Pérez, parafraseando a Mahatma Gandhi… “cuando los electores escogen a los estúpidos…debe ser porque se sienten bien representados»…que conste que no lo dije yo.

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