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Inversión, carencias y trabajo

NUEVO

Electricidad, todavía hoy ausente en zonas geográficas en donde el suministro del fluido aun no llega. Infraestructura que en términos de caminos, se mejora a paso de tortuga, debido a lo cual, muchos accesos siguen difíciles y remotos en varias regiones. En el agro, nuevos cultivos como el caucho y la palma de aceite, redujeron fuertemente la demanda de mano de obra. A consecuencia de lo mismo, ahora tenemos una mano de obra excedente que no es aprovechada, sino para tareas temporales como jornaleros o vendedores ambulantes en la informalidad. Y si fuera poco, la presencia sistemática de una conflictividad local que toma bandera en contra de proyectos de nuevas inversiones, muchas veces apenas incipientes exploraciones, sea para evaluar factibilidad de hidroeléctrica o bien, constatar depósitos minerales con potencial comercial. Para ello, se maneja la desinformación y se trastruecan las carencias de pobreza poblacional, hacia instigar la protesta como agresividad pasiva (bloqueos de calles, caminos y accesos).

Tal la lectura, hoy mismo referida y anotada, luego de un vistazo preliminar a Guatemala, en los reportes de grupos interesados en invertir en la región centroamericana. Pero apelando al sentido común, vemos que la inversión en generación de energía eléctrica más barata, con base en hidroeléctricas, es fundamental para atraer otras inversiones productivas de beneficio para el país, sean procesadoras agroindustriales, líneas de montaje o ensambladoras, maquiladoras, etcétera, todas las cuales ocupan mano de obra de forma intensiva. Pero que no podrán instalarse sino se cuenta, además de la energía, con insumos de mano de obra y servicios a costos competitivos, de manera que invertir en nuestro país resulte atractivo frente a otros de la región. Viene acá la interrelación de factores, puesto que la nueva inversión será generadora del trabajo formal que aportará a la población local, el ansiado bienestar y mejora de la economía familiar.

Sin lugar a dudas, las oportunidades de empleo contribuirán a reducir las actuales carencias, con la presencia de ingresos para el sustento y mejora de la calidad de vida, integrando a buen número de ciudadanos a la economía formal. Indispensable entonces, el apoyo efectivo y responsable de los gobiernos central y municipal, con acciones integradas que deben ser, de una efectiva política de desarrollo y empleo. Amén de la certeza en seguridad ciudadana y jurídica. Anotemos que esa mano de obra disponible, que espera un empleo que no encuentra, sufre hoy la pobreza del ingreso irregular que se va logrando para el sostén familiar, que en muchos casos necesita agregar el trabajo de los menores de edad. Y más que sabido de sobra: la juventud impedida de lograr un empleo formal, es tentada por el camino de la emigración o la delincuencia.

Ante estas realidades, hoy más que nunca, la importancia de propiciar nuevas inversiones en el país, principalmente industrias cuyos procesos de producción, ocupan mano de obra directa en forma intensiva.

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