El Siglo

Rindieron honores póstumos a expresidente haitiano

Miles de personas de todo Haití acudieron el sábado a un parque de la ciudad para un funeral de Estado en honor del expresidente René Préval, un acto con el que culminan seis días de duelo por el hombre que gobernó dos veces el golpeado país caribeño, incluso durante el devastador terremoto de enero de 2010 y sus secuelas caóticas.

Los dolientes marcharon bajo un sol fuerte y corearon viva Préval mientras bandas de música tradicional tocaban música de festival en la plaza Champ de Mars, en el centro de Puerto Príncipe, donde se exhibió el cuerpo del exmandatario en un ataúd envuelto en una bandera nacional. Tres ex presidentes de Haití (Michel Martelly, Jocelerme Privert y Boniface Alexandre) asistieron a la ceremonia junto con diplomáticos extranjeros y representantes de organizaciones internacionales.

Préval, el único presidente elegido democráticamente que haya completado dos mandatos en Haití, falleció el 3 de marzo a los 74 años. Gobernó un país que se ha caracterizado por la agitación política a lo largo de su historia. Agrónomo de formación, Préval mantuvo un perfil discreto en el cargo, incluso después del terremoto, lo que llevó a algunos a acusarlo de no mostrar liderazgo en un momento de crisis.

El sábado, sin embargo, los dolientes solo tenían buenas palabras para él. El actual presidente haitiano, Jovenel Moise, calificó a Préval de haber sido “un líder de todos los haitianos, que demostró respeto a todos. Continuemos trabajando para hacer de Haití un lugar mejor”. Mario Prasmars, de 42 años, dijo que viajó 18 horas para asistir al funeral. Calificó a Préval de haber sido “un padre para Haití”.

Por la tarde, el ataúd de Préval deberá viajar cuatro horas hacia la localidad rural de Marmelade, donde él nació. Sus familiares han dicho que Préval tuvo un ataque al corazón en camino al hospital. El exmandatario tenía problemas de salud y en 2001 fue atendido en Cuba por cáncer de próstata.

Préval fue elegido por arrolladora mayoría en 1995 como el sucesor elegido de Jean-Bertrand Aristide. Cinco años más tarde le devolvió el poder a Aristide, cuando dejó el cargo después de un mandato marcado por luchas políticas internas. Su segundo mandato, iniciado en 2006, se vio afectado por el desastroso terremoto del 12 de enero de 2010, que mató a más de 310 mil personas y desplazó a más de un millón.

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