Home > Columnas > Gasto público de calidad YA!

Gasto público de calidad YA!

NUEVO

La calidad del gasto es la segunda pata del banquito de las Finanzas Públicas. Muchas veces nos detenemos en analizar las propuestas de aumento en los ingresos fiscales, se generan foros y debates, pero pocas veces realizamos el mismo nivel de discusión para mejorar la calidad del gasto. Damos por hecho que la composición del presupuesto del Gobierno es de una forma y no nos atrevemos a modificarla o a proponer cambios de fondo.

Primero que todo debemos cuestionar los aportes constitucionales porque estos rubros absorben una proporción importante de los ingresos fiscales. ¿Son todos necesarios? ¿Qué indicadores de impacto muestran? ¿Se han logrado los objetivos que motivaron esas asignaciones? Cuando se habla de aumentar la recaudación, se sabe que muy poco va a llegar a los nuevos programas o va a destinarse a inversión nueva porque un alto porcentaje de los fondos está atado a los aportes específicos que manda la Constitución, independiente de los resultados.

En segundo lugar debemos considerar si estamos de acuerdo con los subsidios que están presentes en el presupuesto, por ejemplo, se subsidia al transporte urbano, mas no se revisa la calidad y efectividad del servicio. También se subsidian las pensiones derivadas del régimen de Clases Pasivas Civiles del Estado, los aportes de los trabajadores no alcanzan para pagar las pensiones de quienes han llegado a la edad para optar a una jubilación o padecen invalidez.

Como es un sistema de reparto simple, donde lo que ingresa mes con mes se usa para el pago de las pensiones, y como el aporte laboral ni el teórico aporte patronal no es suficiente, se realiza un aporte de origen fiscal que supera los mil millones de quetzales, es decir, que todos los guatemaltecos están pagando la cuenta, aún y cuando no tengan acceso a un régimen de pensiones.

Recientemente, se ha hablado de retomar el subsidio a la energía eléctrica por un monto de 910 millones de quetzales requeridos anualmente para sostener el subsidio. El Ejecutivo aportará 545 millones y el resto le corresponde al INDE.

Este subsidio se conceptualiza como un aporte para mantener la tarifa social. Según Urízar la tarifa social como fue concebida beneficiaría al 94 por ciento de los usuarios del país, sin embargo, en algunos años la cantidad de personas que se beneficiaban de dicha tarifa era creciente, generando una presión fiscal adicional. En tercer lugar puede mencionarse a los programas sociales del Ministerio de Desarrollo, como un área su jeta al análisis de la calidad del gasto.

En algunos períodos se han otorgado bolsas de alimentos denominadas como bolsas solidaria o bolsas seguras, cuyo criterio de entrega no ha sido del todo focalizado en poblaciones de extrema pobreza. Según los resultados de una evaluación presentada por la PDH las transferencias monetarias condicionadas no siempre han cumplido su cometido de llegar a la población en extrema pobreza o con mayor inseguridad alimentaria.

Aunque el presupuesto nacional prioriza el gasto en educación, pago de deuda y seguridad ciudadana, más de la mitad se concentra en la región metropolitana y el gasto per cápita por departamento varía entre los distintos departamentos.

El análisis de presupuesto por habitante señala que se destina 5 veces más por habitante en Guatemala en relación a departamentos como Totonicapán. El presupuesto no se asigna en función de la pobreza extrema.

.
.

Leave a Reply