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Día de la Mujer: la lucha por ser iguales

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Mañana se conmemora el Día Internacional de la Mujer, fecha que nos permite recordar que la otra mitad de la población mundial tenemos los mismos derechos y abogamos porque en una sociedad democrática exista un mundo sin brechas sociales, sin discriminación y se nos reconozca como personas iguales, con idénticos derechos y obligaciones, y que ese reclamo transcienda del discurso a los hechos.

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Es decir, de la igualdad formal a la real. El Día Internacional de la Mujer se conmemora el 8 de marzo desde 1975, cuando la ONU lo declaró. Ese organismo promueve como tema este año: Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50- 50 en 2030. El tema va encaminado a que en 2030 se alcance la meta de igualdad de género en el área laboral, como fuerza transformadora del desarrollo humano, porque aún se observa que las mujeres no acceden en igualdad de condiciones a puestos de trabajo y a altos cargos públicos, repercutiendo en que no se empodere y tenga participación más proactiva para alcanzar su desarrollo pleno.

Avanzar de una sociedad machista a una sociedad democrática que reconozca el valor que tenemos las mujeres en el ámbito laboral, es un desafío. Parece inconcebible que en esta época estemos luchando y convenciendo de la necesidad de reconocer la paridad y la importancia de la participación de la mujer en cada conformación de grupos de trabajo, llámese puestos laborales, juntas directivas, comisiones, etcétera, lo cual sirve para enriquecer cada punto de vista y poseer un enfoque diferente con perspectiva de género.

Lamentablemente, nuestra participación en puestos de decisión no se otorga en igualdad de oportunidades, porque a pesar que muchas veces tenemos las calidades, aptitudes y capacidades, somos descartadas para que un hombre ocupe el puesto, en clara discriminación, que en la mayoría de casos solo frustran una trayectoria laboral.

El tema de la ONU es derribar en el corto plazo esos obstáculos y que exista acceso de mujeres a puestos directivos en un porcentaje igualitario que los hombres. Pero, el objetivo no se alcanzará si nosotras no nos involucramos en el tema para seguir mejorando la realidad que se construye constantemente. Una manera de hacerlo, es demostrar nuestra fuerza, uniéndonos y participando en actividades pacíficas que reivindiquen nuestros derechos y en las cuales podamos conjuntamente mostrar indignación ante lo injusto.

Este 8 de marzo, todas podemos convertirnos en defensoras de nuestros derechos humanos, y exigir cambios para que surja una sociedad más justa e igual. Es un buen momento para unirnos al grito pacífico que emitiremos contra todos los atropellos y que lo haremos con un paro global para demostrar que unidas somos fuertes. Es ineludible unir esfuerzos para continuar una disputa justa y que al unísono se escuche nuestra voz expresando -al igual que lo dijo Madonna- “la lucha es por el derecho a ser libres, a ser quienes somos, a ser iguales”.

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