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Cárceles de reinserción son necesarias

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El ocio es una forma de vida perjudicial para todas las personas. El ocio permanente se manifiesta en quienes no se ocupan en alguna actividad laboral, académica, recreativa o deportiva. Sin duda, en todas las cárceles del país, el ocio es una práctica diaria y dañina entre la gran mayoría de internos, quienes se encuentran hacinados, también lo es para la población en general no interna.

Sin duda, se ve con buenos ojos que las autoridades hayan inaugurado ayer un centro que albergará a 150 mujeres, las cuales recibirán capacitación en educación y aprenderán diversos oficios. Según las autoridades, las féminas que allí van a estar internas tendrán su tiempo ocupado, durante todas las horas del día, podrán aprender un oficio que les permita ganarse la vida al salir de prisión, y saldrán de ella con ideas diferentes a las que tenían, antes de cometer algún ilícito. También se habla de que el proyecto contempla que la producción del aprendizaje de los oficios sea de beneficio para las reclusas, porque lo que generen se venda.

Se contempla que una parte de lo que se recaude sea para las internas, y la otra se guarde en una cuenta bancaria, para que cuando cumplan su condena puedan disponer de fondos que les serán de mucha utilidad. El modelo de este centro, a diferencia de los otros, cuenta también con guardias capacitados en República Dominicana, con otra visión, de no ser autoritarios o corruptos, sino de ser más bien de ayuda para las internas.

Ojalá que el proyecto continúe en la forma que se planificó, porque la idea es buena y, de concretarse, la sociedad ganará con que las mujeres allí internas saldrán con una perspectiva de vida diferente y, sobre todo, se espera no vuelvan a delinquir, como sucede con quienes usualmente salen de las cárceles. Desgraciadamente, las cárceles en el país son escuelas de malas costumbres y de personas que, lejos de regenerarse, salen en muchas ocasiones con más aprendizaje pero para cometer fechorías.

Hay pocas cárceles en el país donde los mismos privados de libertad piden ser productivos y aprovechen el tiempo. Tristemente, la mayoría que allí se encuentran no hacen nada. El modelo de cárcel en muchos países es que los reos trabajen y con ello se ganen el sustento diario.

En Guatemala, el gran problema es que desde el interior de estos centros salen las llamadas para extorsionar a quienes luchan por sobrevivir en las actuales condiciones económicas vigentes. Los privados de libertad en muchos casos viven mejor que muchas personas no internas, los mismos familiares en muchas ocasiones están vinculados en los cobros de las extorsiones. Desde luego, como en todos lados, habrá excepciones, habrá reos que ayudan a otros, o muchos buscan aprender un oficio.

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