Home > Deportes > Homenaje al Niño

Salía el Atleti sin red, fuera de Champions, con el ganar, ganar o ganar como única opción: volcó el campo hacia Alves desde la primera jugada. Corría Carrasco por la derecha como si fuera la zurda y amenazaba Filipe con un latigazo potente mientras el reloj se deslizaba hacia el nueve, el número de Torres. El Calderón empezó a cantarle. Qué himno su nombre. Fernando Torres, lololololo, Fernando Torres…

Entonces Griezmann robó un balón en el centro y buscó a aquel en su equipo que tiene brújulas por botas, Koke, que se lo devolvió en el área. Cuando el francés disparó, la grada acababa de desenrollar una pancarta que alzaba al viento: El Calderón te quiere, fuerza Torres. Su aleteo se mezcló con el gooool que cantó el campo como si no fueran 55 mil gargantas sino un millón. O 50 millones, toda España, el mundo, al unísono. Goool. Lololololo. Goool. Lololololo.

Y mientras Griezmann se alzaba lo justo la rojiblanca para dedicarlo (“Feliz cumple, gordita”, había escrito debajo), el estadio se lo brindaba a su 9, a su niño, a El Niño. Con los cánticos, las bufandas al aire, hubo hasta lágrimas, hombres que lloraron como críos. Así de emocionante fue. Lololololo.

Ayudaba el Valencia, que estaba sin estar. Salvo una falta lanzada por Parejo que cabeceó Zaza, resultaba inofensivo. No presionaba. Sólo sabía jugar en horizontal; lento e inoperante, superado por un Atleti que robaba, corría e intimidaba línea a línea, balón a balón. Porque cuando Koke y Griezmann conectan sobre el césped se hace la primavera. Y porque otro partido más, Lucas demostraba que debería jugar siempre.

El partido se fue al descanso pero 15 minutos después seguía en el mismo sitio: el campo, un tobogán hacia Alves, ahora en el fondo norte. Tres minutos y un disparo de Carrasco después llegó la consecuencia: Gameiro chuta en la frontal, el balón toca en Mangala y se le cuela a Alves. 2-0. La asistencia, por cierto, la había dado Filipe, el hijo del viento.

Antes del 3-0 final, Gameiro envió fuera uno de Bakkali. Y lo mismo Griezmann con otro de Cancelo. Y otra vez Gameiro. Y de pronto Gaitán busca a Thomas con una pelota desde la izquierda, y el ghanés no llega, pero ahí delante está Griezmann con la punta de la bota lista para enviarlo, ahora sí, a la  red. Lo celebró con su baile de manos mientras el Calderón volvía a su canción del día, la tarde, el Fernando Torres, lolololo… Seis jornadas de Liga le quedan, solo seis, y en la de ayer veía cómo su equipo volvía a su sitio, la Champions, y El Niño a casa.

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