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Un Congreso que cuenta con 23 diputadas

Diputadas
Por: Juan Roberto Garrido

Durante los próximos días Guatemala se convertirá en sede de foros y reuniones de trabajo, muy importantes, donde se dedicará tiempo al tema de la participación y el aporte de la mujer en los diferentes escenarios del acontecer nacional e internacional, dentro de ellos el escenario político, militar, periodístico, de negocios, académico, cultural, religioso y social en general.

Para comprender la participación de la mujer dentro del escenario político la diputada Ana Victoria Hernández Pérez, quien pertenece al Foro Parlamentario de la Mujer, donde participan todos los partidos políticos representados en el Congreso de la República, se refirió a la participación de las féminas nacionales.

La parlamentaria dijo que históricamente, las mujeres han estado inmersas en un mundo privado y su aporte al desarrollo de la sociedad no había sido visibilizado, vistas solamente desde su entorno biológico y social destinadas a la reproducción, desvalorizadas y subordinadas al poder masculino.

La expresión “igualdad social con el hombre” implica que, junto con la libertad, pedimos iguales derechos y deberes para el hombre y la mujer; es decir, la nivelación de los derechos políticos, sociales y económicos.

Agrega que la revolución democrática de octubre de 1944, que puso fin a un período de dictaduras y gobiernos autoritarios, introdujo reformas sociales y políticas que tenían por objeto la democratización del sistema político y el aumento de la participación de las mujeres e indígenas tradicionalmente excluidos.

En este contexto, en 1945 se concede el derecho al sufragio para las mujeres que sabían leer y escribir. Veinte años más tarde, en 1965, se reconoce el sufragio como un derecho político universal. En la década de 1944 a 1954 la participación social y política de las mujeres fue muy importante. Se crearon organizaciones y sindicatos de mujeres, y algunas comenzaron a participar en los partidos políticos de la época.

 Entre 1955 y 1985 solamente fueron electas cinco mujeres como diputadas al Congreso de la República. Los distintos gobiernos militares que se sucedieron excluyeron a las mujeres y solamente se nombró a una mujer como Ministra en 1983, fue en 1986 que es electa por primera vez una mujer indígena como diputada y en 1991, por primera vez en la historia del país, una mujer asume la Presidencia del Congreso de la República siendo esta Catalina Soberanis.

 LA MUJER EN LA POLÍTICA

Expone que la participación social y política de las mujeres ha sido, y es considerada, como una estrategia central en la construcción de la equidad de género y en la profundización de la democracia. El objetivo específico es garantizar el acceso a oportunidades equitativas y el respeto a las identidades culturales de las mujeres, promoviendo su participación plena y activa en los ámbitos económico, político, social y cultural del desarrollo de la nación.

Los espacios de participación de la mujer han sido en su mayoría en programas y proyectos de las organizaciones no gubernamentales, comités pro-mejoramiento, organizaciones comunitarias y comités de desarrollo comunitario. Considera que actualmente son pocas las mujeres que han asumido el reto de ser postuladas para ocupar espacios de elección popular, de ellas en la actualidad hay un 14% que ha logrado ser electas, evidenciando una gran brecha en su labor política, puesto que son los hombres, quienes asumen las decisiones dentro de las organizaciones políticas a nivel local, departamental y nacional, como vemos reflejada en la presente legislatura 2016-2020, donde hay 23 diputadas al Congreso ocupando una curul.

LA OPORTUNIDAD

La diputada Ana Hernández, cree que la mujer puede asumir un papel que le permita desarrollarse en los distintos ámbitos, en donde tenga la oportunidad de mejorar sus condiciones económicas, en donde tenga acceso a un trabajo digno y a capacitarse, que se compartan responsabilidades familiares, que las mujeres adquieran conciencia y que eleven sus niveles de autoestima y seguridad en sí mismas a través de su participación real, protagónica de incidencia en espacios de toma de decisiones políticas.

EL DESAFÍO

El desafío es integrar a las  mujeres utilizando un conjunto de medidas legales, económicas y políticas que le permitan desenvolverse y desarrollarse como tal. Iniciar procesos políticos que incluyan a las mujeres, posiblemente necesitando una de las principales medidas legales, como el establecimiento de cuotas de participación política.

A su criterio los proyectos de desarrollo deben contribuir y estimular la autonomía de las mujeres promoviendo el desarrollo de capacidades que les permitan ejercer sus derechos como ciudadanas y sujetas políticas de cambio. Asimismo, producir el empoderamiento de las mujeres que permita su involucramiento en los procesos de participación social y el ejercicio de derechos y ciudadanía.

Es importante para la participación de las mujeres, motivarlas e involucrarlas en los distintos procesos económicos, sociales, culturales y políticos de la sociedad,  que permitan la igualdad, generando la participación de las mujeres en el campo de la política, dando a conocer la temática y abriendo espacios de formación, diálogo, debate, concertación  y participación, ejerciendo los derechos como ciudadanas.

El sector de mujeres en el país de Guatemala es mayoritario: sus necesidades específicas deben ser atendidas, es importante y necesaria la participación e incidencia en los espacios de toma de decisión. Garantizando el acceso de las mujeres a la justicia pronta y cumplida, por medio de la aplicación del marco jurídico nacional e internacional y del desarrollo de los mecanismos previstos para proteger sus derechos humanos y promover su seguridad integral. “Un pacto es un pacto, y hoy es momento de cumplirlo”, concluye la diputada Ana Victoria Hernández Pérez, integrante del Foro Parlamentario de la Mujer.

 

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