El Siglo

Guatemala al rescate

Por: Julio Rivera Clavería

Nuestro país mantiene una problemática política, económica y social acumulada de muchos años que se manifiesta en una crisis constante, la que a su vez no permite que el país se desarrolle ni que se consolide la democracia.

En lo político, tenemos un sistema de partidos políticos incapaz de poder impulsar cambios que beneficien a la población, ya que estos no cuentan con una base ideológica, liderazgos fuertes, ni con cuadros formados para el manejo de la administración pública, carecen de planes y programas de gobierno reales y objetivos; partidos que en su mayoría se alimentan de tránsfugas políticos, y que para solventar sus pagos de campaña, reciben dinero ilícito, sin importarles de donde pueda este provenir.

En lo económico, si bien es cierto que la macro economía le da estabilidad al país en lo internacional, esta no se refleja en la microeconomía, o economía familiar, en donde el 59.3% de la población vive en los rangos de pobreza y de pobreza extrema, en otras palabras no pueden comer, entonces, ¿De qué bienestar social estamos hablando cuando una gran mayoría de la población no tiene acceso a satisfactores básicos que les permita tener condiciones de vida mínimas, pero sobre todo, dignas?

En lo social, un sistema de salud ineficiente, una deficiente educación, analfabetismo, desnutrición, falta de trabajo, de vivienda; en resumen, falta de oportunidades y condiciones de vida lo que nos da una idea de la realidad que viven miles de guatemaltecos que no tienen absolutamente nada, sumado a todo esto una pobreza y pobreza extrema que cada día crece, y que resulta indignante para cualquier sociedad civilizada.

¿Qué genera toda esta problemática? La conflictividad social, la criminalidad organizada y la corrupción. Conflictividad social que se viene arrastrando desde hace muchos años y que se manifiesta en el control por los recursos naturales, la minería, las hidroeléctricas, la utilización del agua, la deforestación, la conflictividad agraria por la tenencia de la tierra, el suministro de la energía eléctrica, los problemas limítrofes intermunicipales y departamentales, la falta de políticas sociales que mejoren las condiciones de la población; toda esta conflictividad de más de 1,500 conflictos en todo el país, hay que priorizarla y empezar a desactivarla, de otra manera el desarrollo y la modernidad no llegarán a esas regiones alejadas de la capital.

La Criminalidad organizada, conformada por estructuras criminales que operan a lo largo y ancho del país, han implantado terror y miedo; esos niveles de violencia que generan las estructuras criminales inmovilizan a la población y a las autoridades de gobierno, a esto hay que sumarle la cooptación que del Estado han hecho estas y la forma como han corrompido el sistema, creando igualmente al interno de la administración pública, miedo.

Corrupción, La corrupción es el resultado de la debilidad del Estado y de la fragilidad de sus instituciones, del abuso que del ejercicio de la política y del poder, hacen los políticos y de la poca organización y participación de los ciudadanos que permite que se desarrolle   la impunidad.

De esta forma resulta importante hacer énfasis que, para lograr desactivar la conflictividad, ordenar el país, y lograr que prevalezca el imperio de la ley, es importante romper los nexos que existen entre algunos de los líderes que dirigen la conflictividad social, con el crimen organizado, ya que son estos los que impulsan y mantienen el caos y la anarquía especialmente en la zona rural.

Si somos capaces como país de darle un giro a esta problemática y fortalecer el sistema político, el sistema judicial, la seguridad pública y los órganos de control y de fiscalización como son la Contraloría General de Cuentas y el Ministerio Publico, avanzaremos un buen trecho, ya que esto resulta fundamental para recuperar, fortalecer y redireccionar el Estado. GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES PARA RESCATARLA.

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