El Siglo

El acueducto de Pinula

El traslado de la Ciudad de Guatemala al Valle de la Ermita dio pauta para que se pensara en el agua que tenían que consumir sus habitantes. La Municipalidad hizo los estudios pertinentes en los Montículos de La Culebra y sobre estas elevaciones se construyó el acueducto.

Su ejecución se le encargó al Maestro Mayor de Obras públicas don Bernardo Ramírez. Se canalizaron los ríos procedentes de Pínula y para este fin se utilizó el montículo de La Culebra, construcción prehispánica del Período Miraflores de Kaminaljuyú. Dicho lugar es una elevación con una longitud de aproximadamente cinco kilómetros. La parte del acueducto llegaba a inmediaciones en donde actualmente se encuentra el monumento a Tecún Umán, luego se distribuía por medio de tubería de barro cocido por la avenida La Castellana hasta llegar a la 19 calle entre 2a. y 3a. avenidas de la zona 1.

Este vital líquido para la ciudad era conducido a las pilas, a los lavaderos públicos y a las casas de habitación. Quedó terminado de construir en 1786 y, según se sabe, funcionó aún en los albores del siglo XX.

El monumento serpentea a lo largo del bulevar Liberación, rodeado de pasos a desnivel, de un Reloj de Flores, de jardines con fuentes de agua. A todo lo largo del zoológico La Aurora y en su entrada hacia la Avenida Hincapié que da a la Plaza Berlín, al departamento Táctico del Ejército y más adelante a la salida y entrada al Aeropuerto Internacional La Aurora.

Es la primera impresión que reciben los turistas que llegan por vía aérea. Arcos que no son más que las puertas de entrada de un país que se vende como el de la Eterna Primavera. Fue el medio que hacía llegar el agua a los vecinos de la capital. Hoy no es más que un monumento en medio de una ciudad que carece del vital líquido.

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