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Bondades de la generación hidroeléctrica

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El aprovechamiento de las fuentes naturales de agua (ríos y lagos) para accionar turbinas hidráulicas, suministra hoy día alrededor de un 25 a 30 por ciento de la electricidad generada a nivel mundial. Su importancia como fuente primaria de energía renovable, debiera ser mayor en buen número de países tropicales. Pero irónicamente, sobre todo por el bajo desarrollo económico y consecuente demanda precaria de electricidad, es notable el potencial hidrológico no aprovechado en muchos de esos países.

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“Costos de generación más bajos, resultan en precios bajos al consumidor final”

Refiriéndonos a estadísticas mundiales sobre ese potencial, sea como disponible, aprovechado o explotado efectivamente en las distintas regiones, ya adentrados en el siglo XXI, por ejemplo, en el año 2005, teníamos que Europa utilizaba poco más del 46%, Norteamérica alrededor del 45%. Sin embargo, las tres regiones continentales: África, Asia y Latinoamérica, cuya población equivale a cerca del 80% de la humanidad, mostraban, comparativamente, un consumo de electricidad equivalente a una mínima fracción del consumo promedio per cápita, de los países del primer mundo. Así, el empleo del potencial hídrico es, en Latinoamérica alrededor del 30%, en tanto que en Asia el 18% y África apenas un 7%. Estas cifras son, asimismo, un testimonio claro del grado de desarrollo de los países en cada región. Agreguemos que el gran potencial aún no aprovechado, represen

ta una base de generación de energía “limpia” y barata, esencial para el desarrollo socioeconómico en aquellas regiones con naciones pobres y que además, permitiría sustituir la generación de electricidad con base en combustibles derivados del petróleo, principales contaminantes de la atmósfera con dióxido de carbono, óxidos nitrosos y  azufre.

Las bondades de la generación hidroeléctrica, se manifiestan así también, en una mayor vida útil de las plantas generadoras, costos de operación más bajos frente a otras modalidades de producción de electricidad, lo cual por lo regular debería  traducirse en precios relativamente bajos del kilovatio hora al consumidor final. (Recordemos que en Guatemala, las elevadas tarifas al consumidor no subsidiado, son resultado del predominio de la generación con base en combustibles petroleros). Aparte, las  represas o embalses con que cuentan muchas hidroeléctricas, pueden aportar otros beneficios, tales como fuentes de irrigación agrícola y disponibilidad de agua potable, prevención y protección frente a inundaciones, reservas de agua para enfrentar períodos de sequías o bien como recursos para acuacultura y recreación de la población.

Interesante es mencionar que de la enorme disponibilidad hidrológica mundial, representada por los recursos de agua en cada continente, depositados en grandes y medianos ríos o lagos arriba del nivel del mar,  la capacidad técnicamente factible para generar energía, expresada como proporción de un total teórico bruto de utilización con eficiencia de un 100%, es hoy, no más de un 15 a 18% lo que se emplea efectivamente para la producción de la electricidad que se genera  a nivel mundial.

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