Home > Columnas > La ley del talión
NUEVO

GuilleLa actual administración estadounidense es una constante cadena de contradicciones entre los dichos públicos del presidente Trump y las acciones de su administración en lo que respecta a la política exterior. Había dicho Donald Trump que los países asiáticos constituían una carga de defensa y que, posiblemente, lo mejor sería permitir la proliferación nuclear en el Asia frente a la amenaza de Corea del Norte.

El público a fin de Trump, ignorante de las implicaciones de política exterior celebró estas declaraciones pero en la práctica la primera visita al exterior del Secretario de Defensa Estadounidense fue, precisamente, al Japón. Posteriormente el primer ministro Japonés visitó los EE.UU. Parece que del dicho al hecho el camino es más largo.

Otra contradicción. La relación bilateral EE.UU.-Israel. El Gobierno israelí esperaba una cart-blanc por parte de la administración Trump (en particular con respecto al tema de los asentamientos) y se encontró un discurso reiterado en Washington: Los asentamientos dificultan el proceso de paz.

Con respecto a la relación de Estados Unidos y sus socios europeos, ha sido el vicepresidente Pence quien ha tenido que explicar las cosas casi al punto de argumentar que ‘nuestro presidente dice una cosa pero no le hagan caso, todo sigue como siempre’. Por mucho que Donald Trump proteste con respecto al costo que significa la OTAN (siendo falso el argumento de ‘los países miembros no colaboran en su financiamiento’) el incremento militar de tropas estadounidenses ordenado por el expresidente Obama parece que se queda.

En lo que respecta al hemisferio americano, John Kelly, secretario del Departamento de Seguridad Nacional (HomeLand Security) fue muy preciso: Se reunió con Iván Velázquez y dejó muy en claro que los países del Triángulo Norte deben continuar en la tarea para depurar el sistema. Estados Unidos no tiene interés en seguir recibiendo migrantes ilegales.

O lo arreglan, o lo arreglan. Así que, CICIG para rato no matter what. Esto a pesar que se pensaba que un gobierno de derecha empresarial dejaría de lado mecanismos de cooperación internacional. ¿Quién en serio creía que Estados Unidos reduciría su tutela sobre una zona en la cual hace y deshace a su gusto?

En lo que respecta a México, es allí donde encontramos la piedra en el zapato. A diferencia del Triángulo Norte, la reunión que se llevó a cabo el pasado jueves 23 de febrero entre el secretario de estado norteamericano y el canciller mexicano no fue para leer la cartilla (a diferencia del Triángulo Norte).

Es más que significativo que el primer viaje oficial del nuevo secretario de estado norteamericano sea a México y no a otro país. Estados Unidos tiene que reparar el daño creado por los estúpidos y racistas dichos de Trump. Las formas cuentan mucho. La diplomacia mexicana no insulta ni ataca vía Twitter, pero sí lo hace en pasillos cerrados.

El mensaje para los Estados Unidos fue claro: aquí lo que va es la ley del talión. Si ustedes continúan en el tono amenazante, y unilateralmente la quieren cargar contra NAFTA, México dejará de importar los $95,000,000,000 de maíz estadounidense. Y con eso, es muy probable que la industria del grano de maíz en EE.UU. colapse.

También se puso en tela de duda la futura colaboración mexicana en materia de seguridad, terrorismo, migración y narcotráfico lo cual, en última instancia, dejaría a los estadounidenses ‘ciegos’ en su propia frontera sur. La relación bilateral será complicada, pero México ha comenzado a sacar sus cartas.

No sorprende por eso las primeras palabras de Rex Tillerson en la conferencia de prensa conjunta: ‘EE.UU. reconoce las relaciones de cooperación que tiene con su socio mexicano’….

.
.

Leave a Reply