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M uchos empresarios nos preguntan cuál es el quehacer específico del dueño. Trabajando con un grupo familiar guatemalteco uno de ellos nos dice: “El día que contratas a un gerente general y empiezas a jugar una Dueñez a tiempo completo, lo primero que te preguntas es… ¿por dónde empezar?”. Los retos y oportunidades de los distintos negocios del grupo demandan un ejercicio de la Dueñez® muy proactivo. Veamos las tareas del dueño a las que llegamos. Administración de oportunidades.

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Esta es el área medular del trabajo del dueño. Todas las actividades orientadas a generar, validar, evaluar, impulsar y abandonar oportunidades entran aquí. El responde por la calidad de la plataforma de oportunidades que le entrega a su organización. Manejo de riesgos. El dueño no solo procura la generación de oportunidades; también se anticipa a detectar y medir los riesgos que se corren. Al sopesar los riesgos, las decisiones se ponderan con mayor realismo, se descartan alternativas peligrosas, se prepara la ejecución con mayores márgenes de seguridad.

Definición de negocio y de rumbo. El dueño, como líder máximo de la organización, determina en qué negocios le interesa crecer, y en qué sectores no quiere meterse. Con la participación del equipo ejecutivo, él decide por qué caminos desea que su empresa crezca, y cuál es la visión del futuro a construir. Esta visión se actualiza al responder a las nuevas realidades del entorno. Filosofía y lineamientos estratégicos. Las grandes políticas que habrán de regir el gobierno de la empresa son definidas y hechas respetar por los dueños: criterios sobre el crecimiento, definición de negocio y diversificación, inversiones y desinversiones, dividendos y reinversión, manejo de socios y sociedades, financiamiento y manejo de recursos, y varios más. Planeación patrimonial. La protección y administración del patrimonio es asunto del quehacer de los dueños.

Aquí incluimos cuestiones como la estructura de capital, el proyecto hereditario, la valuación de la empresa, etcétera. La planeación patrimonial parte de una visión trascendente de la empresa y de los objetivos patrimoniales de los propietarios. Estrategia de creación de valor. El panorama del futuro de su negocio debe proyectar los caminos de creación de valor y los factores a cuidar para maximizarlo. Ante cada alternativa de negocio, el dueño pregunta: y aquí, ¿cómo vamos a crear valor? Relaciones estratégicas.

Los contactos clave, locales, nacionales e internacionales, a nivel de otras empresas, autoridades, instituciones financieras, sindicatos, son relaciones que los dueños han de cultivar. Renovación incesante. El valor se crea en cada momento de forma única. Las condiciones para su generación varían. Es labor del dueño reinventar la oferta y las condiciones de seguir creando valor ante cualquier cambio exterior y en previsión de posibles movimientos en el mercado o la industria. Exigencia en resultados.

Nadie puede suplir al propietario en el rigor con que demanda el cumplimiento de metas y el logro de resultados: medición y monitoreo de la creación de valor, establecer mecanismos para pedir cuentas e imponer una sana presión por el alto rendimiento. Elección, evaluación y compensación del Director General. Por ser dueño, y por ejercer su derecho y responsabilidad, él dispone quien maneja la empresa. Puede elegir hacerlo él o puede escoger y contratar a otra persona. Gobernar es decidir quién manda, y velar porque mande bien. Mecanismos de vigilancia y gobierno.

Después de procurar crear las condiciones óptimas para la creación de valor, el dueño busca institucionalizar el manejo de la empresa y garantizar su buena administración. El Consejo de Administración con sus comités de gestión, así como las prácticas de auditoría, independientes del equipo ejecutivo, le dan seguridad al patrimonio del empresario, y esto es algo que no puede ni debe descuidarse. Espero que este listado descriptivo ayude a comprender un poco mejor el rol de dueño y las labores que abarca.

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