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La crueldad del mundo en que vivimos

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Por: Jorge Schaart

La violencia se ensaña en Guatemala y no discrimina a nadie. Los actos de crueldad y de maldad están a la orden del día y en todas partes, de día y de noche y sin que a nadie le preocupen ni le interesen. La vida del prójimo ya no parece tener ningún valor en nuestro medio. De hecho, por lo que está pasando a diario en esta turbulenta y sufrida Guatemala, hay inclusive quienes hasta disfrutan siendo crueles. Lo encuentran divertido. Vez tras vez, los medios de comunicación presentan gráficos informes de atrocidades, y muchas personas ya no se escandalizan al ver las imágenes o al enterarse de lo ocurrido.

Esos mismos medios de comunicación repiten una y otra vez escenas a veces con tanto sarcasmo “imágenes fuertes” dicen ellos, que contribuyen a que la gente se vuelva cada vez más insensible. ¿A qué viene todo esto? El nivel de salvajismo al que ha llegado Guatemala es sin precedentes, hasta Miculash Buch se quedaría corto.

El 10 de febrero de 2017 en una zona de Villa Nueva fue ultimado un bebé de apenas 2 años en los brazos de su madre quien también murió acribillada.  De puro milagro se salvó la otra hija de 2 años que la madre llevaba agarrada de la mano (Prensa Libre del 11/02/2017 Página 10). Y, ¿Qué hay de los dos niños de 10 y 11 años que fueron primeramente secuestrados y luego muertos en San Juan Sacatepéquez el pasado viernes 10 de febrero de 2017? (Telediario del domingo 12/02(2017).

¿De dónde iban a sacar los humildes padres un millón de quetzales para pagar el rescate que pedían por ellos? Casos como estos ya no están siendo la excepción en este país; lo cual indica que estamos llegando -sino es que ya estamos  en una era de total salvajismo y barbarie propia de seres irracionales y malvados al estilo de satanás el diablo,  que no conocieron nunca lo que es  la piedad, la compasión y mucho menos el amor al prójimo.

La situación imperante resulta ser justo todo lo contrario, vivimos rodeados de impiedad, inmisericordia y desamor. El legendario y popular cantautor brasileño Roberto Carlos con muy buen criterio en una de sus canciones en parte dice algo muy cierto: “Quisiera ser más civilizado que los animales”; y por supuesto que no estaba equivocado.

Los animales salvajes (feroces) matan a sus presas por tres razones básicas: porque tienen hambre, porque se ven amenazados o agredidos por sus depredadores; o para proteger su territorio y los suyos. Al ritmo en que vamos con este lastre de la violencia en todas sus formas, en donde se asesina a toda clase de personas sin importar edades, sexo, condición social y económica, los considerados adultos mayores  que como yo nos exponemos todos los días  al salir a la calle a cumplir con nuestras responsabilidades, no tenemos ninguna posibilidad -mientras prevalezca este estado de terror- de morir de viejos y satisfechos de días; pues lo más probable es ser víctimas de un hecho criminal.

Ni siquiera un accidente de tránsito -que sería otra posibilidad- es tan latente como ser víctima del vandalismo desbordado. Algunos dirán, bueno, los adultos mayores ya van de salida, pero, ¿Un bebé de 2 meses? Un estado que no puede o no quiere garantizar lo más sagrado que tenemos los seres humanos, como lo es el derecho a la vida, no puede ser considerado un Estado; ni mucho menos un Estado constitucional de derecho; y si sumado a esto, se hace de la vista gorda con todo lo que sucede a nuestro alrededor; ese “Estado” debería ser reemplazado inmediatamente. Si en Guatemala tan siquiera se nos garantizaran en su orden tres cosas: Salud, seguridad y educación, serían suficientes tres ministerios eficientes para sacar al país del caos en que nos encontramos; pues todo lo demás vendría por añadidura. Eficiencia y no burocracia. Por favor, protejamos la vida humana pues esta es sagrada desde la concepción.

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