Home > Mirilla indiscreta > Un alfaque peor que un Tsunami
170219 mirilla indiscreta alfaque

Me encontraba en la playa como invitado de don Francis Arredondo. Monte Rico, el punto de encuentro de nuestros antepasados, nos daba la bienvenida con la magnificencia de su extendida alfombra negra, característica de la costa sur, a todo lo largo de nuestra geografía. Arenas de origen volcánico, que alguna vez, se vieron en peligro de desaparecer,  ante la codicia de quienes viéndola como un inmenso depósito de minerales, intentaron explotar su hermosa negrura, seguramente ofreciendo entregar arenas blancas y un mar azul. Afortunadamente, se frustró el negocio y podemos aún mantener el paso acelerado desde los ranchos al mar, y evitar que la temperatura  acumulada por el color y materiales que forman su estructura oscura, nos queme la planta de los pies al salir o entrar al mar.

Don Francis, todavía reponiéndose del duelo de su amada esposa, encuentra en aquella bellísima porción de suelo nacional, un pequeño paraíso. Igual que yo, que la primera vez que vi el mar, fue precisamente en Monte Rico siendo ya un niño entrado en años. -Mire don Edmundo- interrumpió mi evasión contemplativa, mi afectuoso anfitrión, notando cómo mi mirada se perdía en aquella inmensidad. – Es increíble verdad- continuó casi en soliloquio, observando igual que yo el mar – Mire cuántos recursos allí esperándonos para obsequiarse generosos a los guatemaltecos- afirmó en sentida combinación de cólera y nostalgia. -Mares que, por el contrario, en lugar de ese promisorio patrimonio se contaminan con   la próxima entrega de droga-  o la planeada captura de los tripulantes mafiosos ejecutada por  autoridades guatemaltecas con acento extraño-. – Hands up – se escucha la recia vos  del que manda… Sí… dice el acompañante, colocado atrás del que ordena  – ¡Arriba las manos hombre! concluye la operación – La historia de siempre- Don Edmundo…- Unos que mandan y otros que dan la cara. Don Lionel -que se había acercado para saludar a don Francis- interrumpió el diálogo y meditaciones en voz alta – y para justificar su presencia dijo – Qué buenos sus programas de televisión doctor. – Ese donde hablaron de Centroamérica, como única alternativa para superar la crisis de Guatemala y la Región, frente a la política de Trump, me pareció muy interesante – continuó, sentándose con nosotros en la playa – muchas gracias, contestó Arredondo. – Un poco de eso hablábamos con don Edmundo cuando usted se acercó – lo introdujo en el tema mi anfitrión. – Pues miren – dijo ya con más confianza – sintiéndose parte del grupo – A propósito del lugar no entiendo, cómo teniendo dos mares, nunca desarrollamos una vocación de marineros…

La explotación de nuestros mares… hacer puertos, aeropuertos, ahora… trenes rápidos… carreteras de primer orden, que nos acerquen sin obstáculos desde la Frontera de México hasta Panamá – recordó el tema tratado en aquella ocasión. – En fin concluyó – Desarrollar al máximo nuestro mercado interno y del caribe para asentar a nuestras poblaciones y evitar la emigración por hambre… verdad señor- se dirigió a mí, como buscando apoyo a su planteamiento. Edmundo Deantés, para servirle – respondí, aprovechando la oportunidad para presentarme. – Ah miré – me respondió – qué casualidad. Lo he leído y que buena oportunidad de conocerlo para hablar de política con usted y con el doctor – adelantó su intención de quedarse y abordar otros temas. ¡Ah la Política!- exclamó Arredondo – Nunca como hoy… ¡pero de Verdad! – enfatizó – Nunca como hoy, la había sentido tan compleja y pesada -dijo con amargura – Imagínese don Edmundo- comenzó su exposición -yo creo que nos están viendo la cara – apeló a ese dicho popular que significa que lo están agarrando a uno de baboso –.

Un Congreso, en el cual más de 25 diputados han perdido su derecho de antejuicio… no es idóneo para hacer reformas constitucionales al sector justicia… que además los persigue.  Es como si un policía le pidiera que le arreglara el uniforme antes de meterle un garrotazo – ironizó el otro amigo. Nuestra Constitución Política es un Pacto Social de Unidad – continuó Arredondo -…Rechacemos con valentía los perversos esfuerzos de fragmentarnos y continuar estimulando el enfrentamiento estéril y fratricida…- afirmó encendido – Parecía que más que dos era una multitud la que tenía enfrente, y continuó su arenga – Tengamos claro, que estos tenebrosos esfuerzos no nacen en el corazón de los guatemaltecos… si no en las oscuras entrañas de fuerzas internacionales que con intenciones desconocidas pero lamentables, buscan la desintegración de la patria… – Con muchísimos años de conocerlo, aquel sobrio amigo,  destacado empresario, médico y conductor de su propio programa de televisión… nunca lo había visto tan exaltado – Estemos preparados – continuó –Hagamos presión. Cada ciudadano, a los diputados por quienes creemos haber votado. Y si no entienden, estemos listos, para que si llega el momento, derrotar en las urnas a los internacionales manipuladores de la unidad y orgullo nacional…¡ Guatemala es una ¡ ¡ y así la queremos¡ – concluyó con muchísima pasión.

Si un hombre tan ecuánime y sensato está tan exaltado, pensé, la cosa no pinta bien. Lo malo es que a estas alturas de la plática, no nos  habíamos tomado ni siquiera el primer trago, ofrenda obligada frente al mar, y ya no me atreví a sugerirlo. Puchis, pensé. Con un trago este Francis puede comprarme un fusil. Dispuse echarle un poco de agua al incendio en perspectiva y poniéndome de pie comencé a caminar en dirección al mar para darme un chapuzón – Cuidado don Edmundo – me advirtió el todavía  emocionado amigo que nos acompañaba – lo  puede agarrar el alfaque -. Y eso qué es, exclamé con preocupación como un típico citadino, ajeno al lenguaje marinero – Pues imagínese… algo parecido a como está Guatemala don Edmundo- me hizo un símil para que entendiera el fenómeno marino, a quien por el tono me lo imaginé con la misma intención del discurso del galeno – Son corrientes que a no ser por la espuma de un color medio café, no  notaría el peligro que entrañan, ya  que  viniendo de distintas direcciones se encuentran en un punto que usted no nota, pero que allí está, sobre un gran hoyo, que a pocos pasos de donde se encuentra, aún parado sobre arena firme, no lo ve, ni lo nota, pero al juntarse  esas aguas donde usted está parado, en un santiamén se lo llevan hacia adentro don Edmundo, cuando se da cuenta y quiere pararse , no toca fondo y lo arrastra a las profundidades del mar y se ahoga don Edmundo. Se ahoga – Concluyó con dramatismo.

Qué interesante  similitud con el caso de Guatemala: corrientes encontradas, empujadas por profundas aguas internacionales, que al llegar a la costa, si encuentran víctimas, las arrastran y las ahogan. Bueno pensé, que mala suerte, sin trago y sin baño, aquí estamos jodidos todos ustedes… Esperamos día tras día los famosos tsunamis, pero lo que tenemos son alfaques y la amenaza de perderlo todo.

Enterrando a cada paso los pies entre la arena caliente caminé en dirección de la aldea. Dejé al amigo platicando con Francis y dispuse calibrar el ambiente, que estos días caluroso, hoy parecía un horno. En los magníficos hoteles construidos en lo que fue antaño, nuestro esperado paseo de Semana Santa, el bullicio estaba dominado por el tema político, tan caldeado esta semana y para variar, impredecible y lleno de sorpresas. Todos hablando en voz alta, con cocos fríos, cervezas y tragos en las manos. Mesas sin intimidad, donde las expresiones de unos se alcanzaban a escuchar en cualquiera de las instaladas en la agradable estancia de aquel hotel.

-Mirá vos Julio- casi le gritó al compañero uno de los jóvenes sentado junto a la mesa más próxima a la barra – Tomate la chela mano, se te va a calentar – lo apuraba, como pidiéndole que respondiera a lo que estaban hablando. – La verdad vos – comenzó el amigo su respuesta – es que me dejó mula la insinuación de don Jimmy sobre los rumores de un golpe de Estado. Vos que estudias derecho, explícame mano, cómo así. – Ah mirá vos Julián, cuando el río suena… es porque piedras trae, mano. Y no creo que el presidente se haya atrevido a especular con una cosa tan seria – inició lo que parecía una explicación más larga –  Hay golpes militares, hay golpes técnicos … – Y aquí… interrumpió el amigo… lo que hay es un golpe de ala de la gran diabla – refiriéndose al calor, y lo apretado del espacio. – Pero disculpá vos… seguí por favor -lo  invitó  a continuar la explicación. – Un golpe militar, en las actuales circunstancias ¡Descartado! Los militares lo único que esperan, es recuperar el espacio institucional que otros han tratado de borrar y perseguir.

Desequipados en la mayoría de las armas, procesados los viejos y desconectados los jóvenes. Vaya que no los provocaron, incluyendo en las cuestionadas reformas constitucionales, la supresión del Ejército. La otra forma – continuó – es el llamado golpe de Estado Técnico, que podría darse por diversos motivos. Defenestrar por alguna razón al presidente, instalarle un antejuicio y declararlo con lugar, o bien provocando su renuncia. De esas tres, la que yo veo factible sería la del antejuicio mano. ¡algo ha de haber llegado a oídos de don Jimmy, que no se aguantó y lo destapó. Y sabés qué me llamó la atención – continuó- Don Ascisclo, en diversos y sesudos artículos demostró y defendió la inocencia de sus familiares, desde el punto de vista de la no existencia de delitos en la supuesta conducta acreditada en contra de ellos, tipificándola como falta administrativa. El caso del brother y el hijo de don Jimmy, fue desvanecido con esos y otros argumentos presentados por el abogado don Marcelo Sarty, defensor del patojo.

Por esa razón, pareció correcto que la sala de apelaciones revocara el auto de prisión provisional y ordenara que les dieran medidas sustitutivas…¡Pero con los alegatos de la defensa en ese sentido:  ¿Por qué le agregaron el delito de lavado a don Sammy?. Allí es donde no entiendo la cosa… ¿Acaso esa vinculación podría afectar a don Jimmy en algún momento?… Mirá mano insistió el casi abogado ¡Cuando el río suena es porque piedras trae! …Pues si verdad vos – apuntó el amigo – Un Congreso amenazado con el bote – Una Corte Suprema en avanzado proceso de depuración y un Ejecutivo en riesgo de ser golpeado y sustituido… pues realmente la situación está de pelos mano – . – No hablen babosadas muchá – se escuchó amenazante alguien en otra mesa, dirigiéndose a los dos amigos. – ¿Qué hubiéramos hecho sin la intervención de los Estados Unidos y la CICIG para meter al bote a los corruptos. Advertir a los jueces y magistrados de hacerlo sin remilgos ni condiciones. Tener al Congreso en cuarentena y al Ejecutivo en cintura para tratar de una vez por todas de cambiar a Guatemala?- afirmó de manera retadora, quien de esa manera  se había entrometido en la plática de los muchachos.

De repente otra voz se escuchó – Miren señores – asumió el liderazgo en la conversación, un hombre de mediana edad, que acompañado de una bella señorita dio la sensación, como un compromiso,  frente a su pareja, de evitar que la plática derivada, en discusión, terminara de mala forma y surgiera por ahí, un Bad hombre, como dice míster Trump, arreglando las cosas de otra manera.     -Como aquí se oye todo- continuó – fenómeno extendido a todo el territorio nacional, legalizado por  los jueces, antes o después de que se denuncie el hecho delictivo… no he podido evitar escuchar las pláticas de ustedes. Y podría afirmar que les asiste, cómo siempre sucede, una porción de razón y de verdad. -Nada se hubiera podido descubrir y mucho menos perseguir como lo ha hecho la CICIG con el apoyo fundamental de los Estados Unidos… No digo de las Naciones Unidas, porqué con los Estados Unidos y hoy con Trump, citar a las Naciones Unidas, o a la OEA y a cualquier otro organismo internacional, se hace más por protocolo y justificación, que por otra cosa.

Aquí son los Estados Unidos …y punto -. -Sí eso es así- continuó con energía – el cambio de Gobierno en ese país, seguramente destanteó una política aprobada básicamente por la administración demócrata, acelerando procesos y empujando decisiones – hizo una pausa y continuó-. Más allá de cualquier declaración tramitada de oficio, nadie puede negar que la nueva administración de ese país, tenga su propia definición y seguramente otros actores. Insistir que eso no es así, en lugar de ser una muestra de poder local, es una clara demostración de debilidad. Dime de que presumes y te diré de que adoleces… afirma con alguna razón el viejo dicho popular.

En esas condiciones – continuó – a lo que hay que llamar es a la cordura – no a una demostración de fuerzas encontradas… porque de seguir así, el choque es inevitable y la destrucción de semejante encontronazo, cualquiera que sea la justificación, no será otra cosa que el principio de una debacle. Este tipo de discusiones, estimula la confrontación. Provoca miedo y el miedo genera reacciones inesperadas y a veces temerarias. Acorralen un León y no cederá sin dar un zarpazo. Quítele poder a un rey y si no lo guillotina, él le quitará la cabeza a usted – sentenció convencido y prosiguió, En este microcosmos playero, estamos representados casi todos… ustedes estudiantes, el señor me imagino que profesional, allá en aquella esquina por sus trajes, presumo que son una familia indígena, yo soy comerciante, mi novia ejecutiva, en fin, trabajadores de todos los sectores coincidimos hoy aquí y por esa razón me estoy tomando el tiempo de conversar de estas cosas, además,  ahora,  que todavía podemos hacerlo.

No se trata de sembrar el miedo, como afirman algunos cuando ya no tienen argumentos. Por el contrario, eso solo lo dicen los miedosos que tienen pavor a que reaccione el miedo, y tratan de desacreditar a quienes pidiendo cordura y civilidad, en sentido contrario,  les responden con irrespeto, o sindicaciones infundadas, con mucho de locura irresponsable. ¡La situación es grave¡ La anarquía se huele, se siente, casi se puede cortar. En algunos lugares del país. Ya están cobrando por pasar un puente que esté situado en una comunidad que lo considera propio. En el puente de Cahaboncito, según la denuncia, cobraban 400 quetzales por camión, en una especie de peaje.

La paz social pende de un hilo. La violencia urbana no está conspirando para desestabilizar al gobierno. Está marcando sus territorios de control, dominio y tributo. Están demarcando sus propios feudos con su única autoridad y gobierno. Eso no es desestabilización. Se llama Anarquía y ausencia de Gobierno. En busca de un Estado de la Virtud, como proclamaba Robespierre antes de ser guillotinado, víctima de su propio empeño, sembró un Estado de terror. El país está aterrorizado por el hambre, la presión de los agiotistas: Individuales, con patentes de corzo, denominada Banco, financieras y un largo etcétera de comerciantes de la necesidad, el desempleo, la ausencia de inversiónes sanas y el hambre. Desde el televisor hasta la casa, todo se lo reciben en prenda o hipoteca, se han convertido en los trofeos de esos ingratos.

La finca, los carros y todo lo que tiene algún valor, pasan a engrosar sus propiedades sin ningún tribunal que los persiga y los condene por el delito de usura. Protagonizan los papeles disponibles en el teatro del desorden y que permiten que estos sujetos se enriquezcan, siendo tan viles como los corruptos. Sin la CICIG no hubiera combatido la corrupción. Pero no a costa de perder el país y dejarnos en guerra. Cuando uno pide agua, es porque tiene sed, cuando uno pide comida es porque tiene hambre, cuando uno pide posada es porque no tiene techo… Pedir y exigir respaldos públicos, da por el contrario la impresión de que no se tienen. El que manda, no suplica.

– Quien se me humilla lo aplasto. Con quien me enfrenta… negocio-, escribió Trump. Frente a una sociedad enfrentada, antes que se desmorone el frágil edificio institucional que la sostiene, se negocia, se dialoga, se busca la concertación de los honrados- terminó. Ya no quise escuchar más, me fui de Monte Rico, dando gracias a Dios por qué no me llevó el alfaque… Pero sin dejar de pensar, que allí estará siempre, esperando a su próxima víctima, que se acerca a sus aguas sin presentir la muerte. Y también medité… comienzo a sentirme extranjero en mi propio país, qué sensación tan desoladora, lo grave sería que los extranjeros comenzaran, no a sentirse como queridos huéspedes en nuestro país, si no a sentir que el país es de ellos. Es hora de gritarlo alto y fuerte.

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