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Urge atender a los miles de niños que no estudian

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El derecho a la educación está contemplado en la Constitución de la República, y es deber del Estado velar porque este se lleve a cabo. Sin duda, esta es una de las falencias en el país.

El ministro de Educación, Oscar López, dio a conocer ayer que 135 mil niños no estudian y en el censo que hicieron los maestros, al preguntarles a los padres por qué no enviaban a sus hijos a la escuela, estos dijeron que por falta de dinero para inscribirlos o comprarles sus útiles.

Esa cifra, aunque se considera mayor, causa preocupación porque muchos de esos niños sin duda están en la ociosidad, o están ayudando en diversas tareas a sus familias, o están laborando. El ministro dijo que el censo está procesado en un 90 por ciento y se estima que la próxima semana concluirán con la elaboración del informe.

Dicho censo determinó que niños entre 6 y 13 años son los que no asisten a la escuela. Las cifras que manejaban sectores vinculados con la educación, hasta el año pasado, era que 800 mil niños y jóvenes no estaban en las aulas recibiendo los conocimientos básicos de formación escolar. Esto provocó una alerta entre diversos sectores sociales, debido a que estos miles de posibles educandos están sin ninguna actividad productiva, y podrían ser enlistados en organizaciones que están al margen de la ley, como grupos de pandillas o del crimen organizado.

Otro dato que se dio recientemente es que eran aproximadamente 2 millones, entre niños y adolescentes, que no están educándose. El dato es más preocupante aún, porque si se toma en cuenta que estos pequeños guatemaltecos están en la edad en que la formación educativa es importante, además que es una etapa de definición de su vida futura.

En los actuales tiempos se hace necesario que el Gobierno tome cartas en el asunto, porque no se puede permitir que muchos niños y jóvenes anden deambulando en las calles, sin un rumbo fijo y con probabilidades de convertirse en delincuentes, cuando con la ayuda de las autoridades pueden formarse como ciudadanos útiles para el país.

La niñez y juventud es el futuro del país, y debe buscarse a toda costa la forma de incluirlos en los procesos educativos y de formación básica, y no dejar que sirvan de vínculo para que grupos criminales los absorban y les echen a perder las ilusiones de superación que tienen.

La tarea no es fácil, pero deben involucrarse también los diversos grupos religiosos o de fe que existen en las aldeas, caseríos, municipios y departamentos de toda Guatemala. Otro papel importante es el que pueden realizar los alcaldes, gobernadores o autoridades locales, con buscar la creación de un centro de formación que pueda proveerles de cursos de albañilería, corte y confección, electricidad, mecánica automotriz, y otras áreas en las que puedan encontrar un oficio útil para su futuro, y no estar sin ocupación.

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