Home > Columnas > 90 votos a favor de la impunidad fiscal

90 votos a favor de la impunidad fiscal

NUEVO
Por: Ricardo Barrientos

El jueves pasado la impunidad y la evasión fiscal recibieron 90 votos a favor. Las mafias del sector agropecuario se anotaron una victoria. ¿Hasta cuándo y dónde? Noventa diputados por interés propio (ellos mismos o sus financistas son ganaderos, cafetaleros o cardamomeros), o por incentivos especiales que desde ya deben investigarse, aprobaron en primera lectura la iniciativa de ley número de registro 5182. Además de estos 90 legisladores, el flamante ministro de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Mario Méndez, al reiterar su apoyo al referido adefesio legislativo no tuvo empacho, menos pudor, en reconocer además que él y su familia tienen intereses empresariales privados en el sector agropecuario. ¿Conflicto de interés descarado?

Avanzaron en el proceso de aprobación de la versión dictaminada por la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca del Congreso, plagada de errores técnicos, económicos y jurídicos, que resultó peor que la propuesta original: excesiva porque amplía los privilegios propuestos a prácticamente todo el sector agropecuario, no solo ganaderos; abusiva, porque propone que empresas con ventas de hasta Q10 millones anuales paguen menos impuestos que los contribuyentes pequeños (con ventas de hasta Q150,000 anuales); protectora de la impunidad fiscal, porque exime de obligaciones formales y hasta prohibiría a la SAT requerirles documentos, ya que, en caso que termine de ser aprobada, deberá prevalecer la buena fe de los empresarios agropecuarios. Esto pese al dictamen desfavorable que la SAT emitió en diciembre pasado, al rechazo reiterado del ministro de Finanzas, y de entidades especializadas como el Icefi. Sin embargo, que el ente del Estado rector de la política fiscal y la administración tributaria, y que centros independientes como el Icefi rechacen estas barbaridades, es cuestión de consistencia poco novedosa.

El gran vacío en esta coyuntura lo generan los empresarios honestos, los emprendedores de verdad que no necesitan privilegios, fraudes ni impunidad para generar ganancias y empleos. Siempre he creído que son la mayoría y constituyen una parte muy importante de la reserva moral y económica de Guatemala. La propuesta que fue aprobada en primera lectura les perjudica directamente, ya que por un lado un grupo de empresas tendrían permiso legal para defraudar impunemente al fisco (quizá el más grande de los privilegios, de moda), en tanto que ellos deben cargar con los costos de la honestidad: impuestos, salarios justos, seguridad social, etcétera. ¿En dónde están los empresarios de verdad y honestos de Guatemala? O es que peco de ingenuo, y me equivoco porque en realidad ya no los hay o ya no son tan honestos como para que les importe el verdadero asalto a mano armada que se produjo el jueves en el Congreso…

Si esta gente de verdad quisiera dejar de forrarse con millones en la informalidad y la defraudación sistemática al sistema tributario, lo hubiese hecho en 2013 cuando el gobierno de Pérez Molina regaló quizá la amnistía fiscal más generosa de la historia reciente. Si de verdad la intención fuera un debate nacional para una política estatal de apoyo y fomento al sector agropecuario no habría prisa para aprobar antes del 23 de febrero. No, como se ha dicho ya en reiteradas ocasiones, la intención es lograr escaparse del control y la fiscalización que la SAT ejercerá con la regulación del secreto bancario, que cobrará vigencia el 23 de febrero. Esta en realidad, es una ley para la impunidad fiscal. Y está aprobada en primera lectura con 90 votos a favor. ¡No a la impunidad! ¡No a los privilegios!

.
.

Leave a Reply