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La lucha contra la corrupción y los esfuerzos por reencauzar a muchos gremios, sindicatos, universidades, municipalidades, partidos políticos y otras instituciones públicas y privadas, es similar a la división que existe en las competencias de la lucha libre: técnicos contra rudos. Los diccionarios definen a los rudos como groseros, descorteses, toscos y sin pulimento, fuertes o violentos, poco delicados. Podríamos agregar que son defensores del statu quo y que no se ajustan a las reglas. Con frecuencia tienen posturas antisociales, pero su poder los ampara. Por el contrario, los técnicos entran en la categoría de personas honradas, ajustadas fielmente al espíritu de la ley, buscadoras del bien colectivo y del país o partidarias de la renovación y el cambio.

“En la actual coyuntura del país hay intensa lucha entre rudos y técnicos. Los rudos reciben golpes, pero pareciera que son demasiados, o no escarmientan.”

Los rudos a veces quieren mantenerse en los cargos a como dé lugar o dejar ahí a gente de su confianza, manejables; buscan promover sus intereses personales y de grupo. Los técnicos privilegian el buen funcionamiento de las instituciones, cumplir sus objetivos y depurar los procesos y procedimientos de los efectos perniciosos de los rudos. Por lo general se asume que los rudos representan el mal y los técnicos el bien. En la actual coyuntura del país hay intensa lucha entre rudos y técnicos.

Los rudos reciben golpes, pero pareciera que, o son demasiados, o no escarmientan. La sociedad, mayoritariamente, está en su contra, pero insisten o se reciclan, aparecen con distinto nombre y con frecuencia se fortalecen. En elecciones usan muchos recursos, transportan a los electores o les pagan sus boletos, los ponen al día en sus cuotas, les dan la bienvenida con guapas edecanes, les ofrecen viandas especiales, becas, viajes, plazas. Saben que algunos puestos compensan a través de privilegios de rey. Abundan las discrecionalidades.

Tienen a su favor ciertas campañas de difusión que impulsan otros rudos en las redes socialeso los medios convencionales, descalificando a los técnicos a través de otros rudos, aliados suyos. También se favorecen por la ignorancia de sus electores, su baja formación ética y política y además porque la corrupción es una cultura muy arraigada. “Robá, pero no mucho”, “robá porque de todos modos dirán que sos ladrón”, “robá, pero hacé algo”. Es muy común que se victimicen.Los técnicos trabajan por sus propios objetivos, pero en batallas muy desiguales. O no tienen los recursos suficientes o sus estrategias son débiles.

Además, luchan contra antivalores en una sociedad caracterizada por la descomposición y la baja calidad de la educación. Por eso los rudos triunfan en muchos escenarios. Además están mejor organizados y unidos. Ciertamente son muy abucheados por la mayoría de entre el público, pero no les importa. Así son y así serán siempre. Desde temprana edad, el rudo tal vez se corrige y puede adquirir los hábitos del técnico, pero si se cuenta con una formación adecuada en el hogar y la escuela. Sin embargo, decía un viejito de pueblo que el que nace para ser zompopo desde chiquito es culón.

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