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Por: Julio Rivera Clavería

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Para todos es una realidad que cada día en nuestro país se suceden múltiples asesinatos, extorsiones, asaltos a buses, robos de vehículos, robos a residencia, etétera; pareciera ser que los guatemaltecos nos hemos acostumbrado a convivir con esos altos niveles de violencia y criminalidad, sin darnos cuenta como esa criminalidad y esa violencia está afectando a grandes sectores de la población guatemalteca, que se siente desesperada ante una realidad que en el día a día obliga a ciudadanos comunes y a trabajadores honestos a ver cómo hacen para sobrevivir en sus áreas de residencia, o al trasladarse a sus centros de trabajo o estudio.

El sobrevivir para muchos guatemaltecos se ha convertido en una pesadilla, es por eso que ante una realidad innegable de altos niveles de violencia y de criminalidad, los ciudadanos están tomando la justicia por mano propia, pero ¿Cómo la podríamos definir? Como un mecanismo, por el cual las personas comunes deciden por su propia cuenta el ajusticiamiento en vivo de presuntos delincuentes, hechos que tienen implicaciones legales, aumentan los niveles de inseguridad, supone amenazas a la integridad de las personas y tiene graves alcances sobre la legitimidad y aceptación popular del Estado.

En nuestro país los ejemplos de utilización de justicia por mano propia más comunes son: los linchamientos y la quema de personas que se da cuando presuntos delincuentes son atrapados de manera infraganti por un grupo de personas y en vez de entregarlas a las autoridades, las golpean, o las rocían con gasolina hasta provocarles la muerte, lo trágico de estas manifestaciones de justicia por mano propia es que, en algunos casos, cuando se dan linchamientos o quemas de presuntos ladrones, violadores, extorsionistas u homicidas, se han cometido errores de identidad y se ha dado muerte a personas inocentes por no ser del lugar o tener un aspecto sospechoso; eso es a lo que normalmente se le llama estar en el sitio y la hora equivocados.

De igual manera, la conformación de comités de seguridad, que se han establecido, en cabeceras departamentales, municipios, o en aquellos barrios que adoptan medidas de protección vecinal, los que a su vez autorizan juntas de seguridad para prevenir y manejar el delito en sus calles, cometiendo para el efecto requisas, retenciones, cobro de protección a vecinos, y en algunos casos asesinatos y otros actos ilegales; de esto hay un historial suficiente de lo mal que han funcionado en nuestro país dichas juntas de seguridad.

Pero ¿Cuáles son algunos de los argumentos que normalmente las personas aducen cuando se les pide una explicación racional sobre la utilización de la justicia por mano propia? Deficiencias del sistema de justicia. Muchas personas no confían en el sistema de justicia, tienen miedo a la denuncia, reclaman lentitud en los procesos, exceso de trámites, mala atención y servicio a la población por parte de las instituciones de justicia, y perciben un alto grado de impunidad, aquí es importante remarcar que en la actualidad las personas no se refieren al delito de corrupción, si no a los delitos comunes que más afectan a los ciudadanos de a pie.

Armamentismo ciudadano. En nuestro país, aparte de las personas que portan su arma de fuego, cumpliendo con todos los requisitos que exige la ley, hay una gran cantidad de armamento que entra de contrabando y que es utilizado por la delincuencia, pero a la vez ese porte masivo de armas, autorizado o no, le está dando al ciudadano la posibilidad de ejercer justicia por mano propia, ante la indefensión en que se encuentran y ante la no respuesta por parte del Estado al problema de la inseguridad.

Alta percepción de inseguridad o, en algunos casos, aumento real de la inseguridad. En nuestro país, la extorsión es el delito que desde mi personal punto de vista está ocasionando estragos en la sociedad guatemalteca, ya que como producto del no pago de estas se cometen un sinnúmero de asesinatos.

Esta actitud individual de promover y utilizar la justicia por mano propia es altamente peligrosa desde cualquier punto de vista que se quiera ver, se replica muy fácilmente, y si se generaliza esta práctica, se afecta el Estado de derecho, la inseguridad se incrementa, el país se torna ingobernable, y la sociedad puede entrar en un proceso de degradación, en el que prevalecería la ley del más fuerte y como resultado final todos perdemos. Guatemala necesita de sus mejores hombres y mujeres para rescatarla.

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