Home > Pulso > Fortaleza del dólar influye en bebidas alcohólicas

Fortaleza del dólar influye en bebidas alcohólicas

Fortaleza del dólar influye en bebidas alcohólicas

Más vinos europeos, cervezas mexicanas y licores producidos fuera de Estados Unidos están llenando las estanterías de las tiendas luego de que el dólar alcanzara en 2016 su cotización máxima en 14 años. Aunque la divisa ha cedido algo de terreno durante el último mes, aún ronda sus niveles más altos en más de una década. El alza del dólar abarata los licores de otros países para los compradores mayoristas de EE. UU. Las importaciones de bebidas alcohólicas subieron 6% y alcanzaron $18,000 millones el año pasado, el mayor volumen en las más de dos décadas de información comercial disponible en la Oficina del Censo de EE. UU.

El fenómeno ejerce presión sobre los productores estadounidenses como el vino californiano y el whisky de Kentucky ahora que enfrentan una competencia internacional más barata. Las ventas minoristas de bebidas alcohólicas nacionales crecieron apenas 2% el año pasado, el ritmo más lento en cuatro años. Las ventas de bebidas alcohólicas importadas, en cambio, subieron 6%. “No hemos visto esta clase de ventaja provista por el dólar en mi historia”, dice Steve Melchiskey, un importador de vino de Portland, Maine, quien recientemente ha estado comprando vino español. “Cosas que costarían $60 la caja en California ahora valen $25 o $30 en España”, subraya.

NO ABARATA EL ALCOHOL

El alza del dólar aún no se ha traducido en precios más baratos del alcohol para los consumidores estadounidenses. Los precios de las bebidas alcohólicas aumentaron el año pasado, según la firma de mercado IRI. Los minoristas dicen que son renuentes a hacer descuentos cuando sube el dólar porque es más difícil elevar los precios cuando la divisa se debilita. En lugar de ello, prefieren quedarse con los ahorros o invertirlos en publicidad o licores de mayor calidad, señalan importadores y productores de alcohol. Sin embargo, las ventas de licores importados siguen subiendo porque los compradores mayoristas de EE. UU. importan más bebidas alcohólicas y de una mayor variedad. Además, las marcas de otros países se están beneficiando de una mayor demanda de vinos y licores premium. Las ventas de whisky irlandés, por ejemplo, saltaron 16% el año pasado y las del coñac francés lo hicieron 17%.

A algunos importadores les preocupa la propuesta de la Cámara de Representantes de EE.UU. de imponer un impuesto de ajuste fronterizo, lo que se traduciría en un tributo de 20% a importaciones como las bebidas alcohólicas, algo que reduciría o anularía la ventaja cambiaria. El gobierno del presidente Donald Trump también ha indicado que preferiría un dólar más débil, lo que también perjudicaría a los licores extranjeros, aunque no está claro si seguirá una política de esta naturaleza. Pocas divisas han tenido una caída tan pronunciada como el peso mexicano, que alcanzó mínimos históricos ante el dólar por los temores a que las políticas comerciales del gobierno de Donald Trump socaven el crecimiento económico del país.

IMPORTADORES BENEFICIADOS

La debilidad del peso ha beneficiado a Constellation Brands Inc. El productor y distribuidor estadounidense calcula que el alza del dólar ha apuntalado su negocio de cerveza, que importa de México las marcas Corona y Modelo. Las ganancias de la filial cervecera de Constellation crecieron 23% en el trimestre cerrado el 30 de noviembre frente a igual lapso del año previo. “Suponiendo que el peso se quede en su actual lugar, nos beneficiaremos”, dijo el director de finanzas, David Klein, durante una conferencia telefónica con analistas en enero.

Las bebidas alcohólicas no son las únicas importaciones que están en demanda. Los quesos europeos, el salmón noruego y el café peruano también han recibido un impulso debido al fortalecimiento del dólar, aunque los excesos y las contracciones de la oferta son más importantes en estos mercados que los vaivenes del tipo de cambio. La producción de bebidas alcohólicas ha sido más estable, por lo que las ventas son más susceptibles al tipo de cambio y la variación en los gustos de los consumidores.

El auge de las importaciones representa un gran cambio respecto de la situación de la última década, cuando un dólar débil ofrecía una ventaja competitiva a los productores estadounidenses en detrimento de los europeos. Los importadores estadounidenses de vinos se lamentan de lo ocurrido entre 2008 y 2011, cuando el euro rondaba su máximo histórico de $1.5 y los precios del barolo italiano y el rioja español se volvieron prohibitivos. “El precio de los vinos los dejaba fuera del mercado”, cuenta Amy Bullock, directora de finanzas y logística de U.S. Wine Imports en Ann Arbor, Michigan.

BUSCAN REFRESCAR LÍNEA DE PRODUCTOS

Ahora, la situación se ha revertido. Bullock está comprando vinos de regiones ascendentes como Sicilia. Su empresa planea enviar un representante a Verona, Italia, en los próximos meses para probar “vinos de diferentes regiones que antes no habíamos considerado”. El volumen de exportaciones de vinos de EE. UU. cayó 10% el año pasado, según la Oficina del Censo del país. Uno de los damnificados fue Dry Creek Vineyard, de Sonoma, California, cuyos envíos al Reino Unido, Canadá y Europa continental han disminuido. “Es difícil”, afirma John Doxon, director de ventas globales. “Debido a la fortaleza del dólar cuesta más exportar. También es más competitivo debido a las importaciones”.

Leave a Reply

quince + 6 =

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com