El Siglo

Magistrados y jueces probos y con capacidad

En los últimos días se creó expectativa por ver qué pasará en la dirección de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), luego que esta se encuentra en dimes y diretes, primero porque a la magistrada Blanca Stalling se le retiró la inmunidad por parte del Congreso. Previamente, la Corte de Constitucionalidad (CC) resolvió un amparo presentado por la señora Hellen Mack en contra de la elección de la magistrada Silvia Valdés como presidenta de ese organismo, y resolvió que estas deben repetirse. Esta instancia Esta instancia es la que en la actualidad no se ha resuelto, porque la magistrada Stalling es parte del pleno, si bien le retiraron la inmunidad, aún no está en el proceso penal en un juzgado donde ventilará su situación, por una supuesta interferencia en buscar favorecer a su hijo que está involucrado en el caso IGSS-Pisa.

El pleno de la CSJ está integrado por 13 miembros, y Stalling es parte de ese grupo. Pero la togada envió una carta en las últimas horas, donde aduce que por quebrantos de salud no puede presentarse. Ayer se integró el pleno para realizar la elección que solicita la CC, pero entre los candidatos que surgieron, Nery Medina y Silvia García, no llenaron los votos necesarios para ocupar ese cargo. Trascendió que Medina obtuvo ocho votos y García cuatro. Pero para que se dé un resultado definitivo, el ganador o ganadora debe obtener nueve. En el pleno de ayer, los magistrados se encontraron con la disyuntiva de consultar a la CC si pueden elegir con 12 pero, a la vez, surgió la posibilidad que la magistrada Stalling se presente hoy al pleno y así estarían los 13. A todo esto, para la justicia es importante tener magistrados y jueces, no solo con capacidad, sino con reconocida honorabilidad. Desde luego, entre quienes integran la CSJ hay algunas personas que llenan ese perfil.

La verdadera justicia ha sido uno de los grandes males de Guatemala. A través de los años, quienes han ostentado el poder la han evadido de muchas formas, no solo aprovechándose del cargo para enriquecerse, sino para hacer negocios e, incluso, a costa de la vida de muchas personas. La población en general ya no cree en sus instituciones, mucho menos en las dedicadas a la justicia, porque ha quedado demostrado que algunos magistrados, e incluso jueces, se apartaron del camino correcto para buscar beneficios personales y apoyar a quienes hicieron dinero con gananciosas comisiones por contratos o por otra índole. Lo positivo de todo esto es que algunos ya están enfrentando a la justicia.

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