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El drama de los aguacates

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Varios medios de comunicación están esforzándose en cómo explicarle al pueblo norteamericano las implicaciones de las medidas proteccionistas que Donald Trump rápidamente está imponiendo –a la velocidad de un empresario y no de un burócrata-, y claro, los medios ya encontraron una forma fácil de  impartir la lección: los nachos con guacamol que se venden en el Super Bowl, la final de la liga de futbol norte americano NFL, este próximo 5 de febrero en la Ciudad de Houston, Texas.

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De acuerdo con una nota de El Independiente (Marta García Aller), del 20 de enero pasado, la demanda de aguacate michoacano se dispara para este megaevento en los Estados Unidos, más de 750%, de 18 mil a 150 mil toneladas por semana. Según la nota de prensa, el año pasado se batió el récord de 278 millones de aguacates vendidos para ese gran día, “la celebración en la que más alimentos se consume en Estados Unidos después del Día de Acción de Gracias”. México es el mayor productor mundial de aguacates (1.5 millones de toneladas al año) y destina a los EE. UU. el 80 % de su producción. La nota de prensa señala, además, que si Trump cumple la promesa de imponer un arancel del 35%, pues los nachos con guacamol será refacción de lujo que impactará en su nivel de consumo, y los agricultores mexicanos se verán forzados, por lo tanto, a buscar apresuradamente otros mercados donde puedan colocar sus cosechas.

Las grandes economías están en una guerra comercial y Guatemala como pequeño país tiene que estar alerta y desde ya evaluando alternativas de ajuste a este nuevo orden, que dicho de paso, solo era cuestión de tiempo que algo pasara, porque la globalización ha tenido sus bajas por no ir acompañada de estrategias de compensación por el lado de las pérdidas de puestos de trabajo y migración de inversiones.

En el caso de la balanza comercial entre México-EE. UU., de acuerdo con las cifras que maneja Trump, Estados Unidos tiene una déficit comercial con México de unos 60 mil millones de dólares. La alternativa que los analistas y el sentido común dicta, es que se viene una oleada de renegociaciones de tratados comerciales que busque relaciones más equilibradas, tanto en inversión como en empleo. Léase, el Gabinete Económico de Guatemala debiera de estarse preparando desde ya sobre este tema. En el caso de México, ellos cuentan con 12 Tratados de Libre Comercio con 46 países, es decir, cuentan aún con un interesante espacio de maniobra y ajuste, que aquellos países que no cuentan con tanta apertura comercial.

No se vale que esta falta de dinamismo del Gabinete Económico se vaya a repetir este año, como en el 2016; no nos podemos dar el lujo de ser simples espectadores de este conflicto comercial global, con una economía de por sí desacelerada, nos tenemos que ajustar, sí o sí a una nueva versión de economía global. Y coincido en lo que una nota de prensa de El Español, de Daniel Lacalle, del 28 de enero subraya: “Para afrontar ese reto, menos burocracia y más competitividad”, ¡para empezar!

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