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GuilleLa administración del recién inaugurado Presidente Donald Trump parece estar cumpliendo a velocidad de la luz sus promesas de campaña. El mismo día de su inauguración firmó varias órdenes ejecutivas para cancelar programas específicos de la administración anterior. Algunas de estas órdenes ejecutivas se decía, estaban relacionados con temáticas de migración y medioambiente. Ahora, el panorama es más claro y desolador.

Las órdenes ejecutivas incluyen la activación de la exploración petrolera en Dakota del Norte, incluyen la cancelación de fondos federales para las ONG estadounidenses pro aborto que tienen presencia fuera de Estados Unidos así como el retiro de EE. UU. del mal logrado Tratado de Asociación Transpacífico (TTP). Es decir, la administración de Trump muestra su tono conservador, su desprecio por la evidencia científica en relación al cambio climático y su carácter proteccionista. Se suman a estos hechos, el aviso sobre la reapertura de negociaciones del Tratado de Libre Comercio para la región América del Norte ( NAFTA).

Pero, con un interesante detalle. En lugar de ser rondas de negociación regional (línea trilateral) la renegociación priorizará la relación bilateral que cada país tiene con Estados Unidos. La renegociación de NAFTA no afectará tanto a Canadá. Esto último fue declaración pública, cortesía de Stephen Schwarzman, asesor de Trump. Es decir, que México lleva las de perder. Hay que mencionar además que el primer mandatario extranjero que se reunirá con el presidente Trump es nada más y nada menos que la Premier Británica, defensora del brexit. Todo parece indicar que, la era de la globalización y del multilateralismo está en agonía.

“Quizá es el momento para que los países latinoamericanos comiencen a desprenderse del cordón umbilical estadounidense”

¿Quiénes son los países más afectados? Los más países que apostaron de forma completa y total por el libre comercio desbaratando todos los ejes reguladores o medidas capaces de mantener algún tipo de protección a las industrias más importantes. Ahora resulta muy difícil, si no imposible, que el resto de países tome medidas proteccionistas al estilo de lo que EE. UU. propone. Los Estados hoy gastan menos en subsidios o medidas regulatorias. Y también hay que decir que pocos países podrían dar con facilidad el salto de economías interconectadas a economías mayormente cerradas con base en la producción local de la mayoría de bienes que se consumen dentro de su territorio.

Para el caso de los países que tienen mayor peso en las zonas regionales donde se encuentran, es casi seguro que esos países intentarán complicar el ingreso a sus economías sin perder las ventajas preferencias frente a los países chicos. El primer ejemplo de esto lo dará Estados Unidos con México. Otra de las polémicas acciones del presidente Trump ha sido prohibir por orden ejecutiva que los científicos que laboran en instituciones gubernamentales compartan con los medios de comunicación el resultado de las investigaciones. Esto es gravísimo porque además de limitar a la prensa también reduce

los incentivos para que el gobierno estadounidense funcione con base en criterio científico compartido de forma intrainstitucional. La medida implementada también establece sanciones muy duras para aquellos que filtren información a la opinión pública. Parece que entonces, esta administración desea controlar el impacto de la producción científica y orientarse lo menos posible hacia los datos duros cuando estos le incomoden la agenda. ¿Hay algo positivo de todo esto? Sí. Quizá es el momento para que los países latinoamericanos comiencen a desprenderse del cordón umbilical estadounidense y comiencen a buscar otras opciones de comercio tanto intrarregional como con otras latitudes. Lo que sí es claro, es que el mundo tal como se conocía está cambiando.

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