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Protestas no deben perjudicar a la población

editorial

En el país se ha vuelto costumbre que los grupos organizados por distintas razones o fines, como los sindicalistas, realizan manifestaciones y/o bloqueos para hacerse escuchar, sin ponerse a pensar que a quien dañan es a la población en general. Los ciudadanos que se trasladan a sus labores diarias, o quienes se dirigen a hospitales o a otros centros de atención, son los más perjudicados.

Las protestas de miles de ciudadanos en la Plaza Central capitalina son una muestra de que se pueden conseguir los objetivos, sin bloquear las carreteras o provocar disturbios. En esas masivas concentraciones en la Plaza Central, durante 2015, la población dio muestras de civismo, de querer un cambio en Guatemala. Las miles de personas congregadas en la Plaza Central no provocaron ningún daño, no pintaron paredes, e incluso recogieron la basura que allí quedaba.

Tristemente, algunos grupos cuando protestan le causan un gran daño a la población, no solo con hacerla caminar grandes distancias para llegar a sus lugares de destino, sino además les causan gran estrés por el tiempo perdido. Entonces, estas medidas no tienen la aceptación popular. Quienes salen afectados son aquellas personas que también laboran vendiendo o transportando productos. No es justo que se utilice a la población honrada para conseguir objetivos personales, que a la postre no le benefician a la población en general.

Las manifestaciones son necesarias, en muchas ocasiones, para hacerle ver a las autoridades que deben atender problemas, en la consecución de una vida digna para todos los guatemaltecos, y no solo para algunos. Actualmente, la Plaza Central no se ha llenado como el histórico día en que le pidieron la renuncia a los exgobernantes Otto Pérez y Roxana Baldetti, un acontecimiento que marcó a Guatemala en todo el mundo, por la participación activa de sus ciudadanos por un cambio.

Lo difícil ha sido conciliar entre las partes y muchas veces una no cede con dialogar, esto se mira con el antagonismo que existe entre el Gobierno y muchos grupos que dicen estar a favor del pueblo. Desde luego que el Estado debe atender la problemática social desde diferentes ángulos, y lo ideal sería atender los casos, para que algunos grupos no utilicen las carreteras para hacerse oír o provocar grandes congestionamientos por horas que dañan el trabajo diario de miles de personas.

La población consciente de su papel de luchar por un cambio en el país, ya lo hizo en forma pacífica, ya llenó la Plaza Central, y su voz se hizo escuchar, con ello salieron del cargo los anteriores gobernantes. Los millones de guatemaltecos que realmente quieren a nuestro país, los que trabajan honradamente y luchan cada día, ya no quieren encontrarse con problemas para movilizarse.

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