Home > Opinión > El presidente Morales no debe negociar con terroristas

El presidente Morales no debe negociar con terroristas

Por: Ricardo Méndez Ruiz

Si su carro tiene un ligero abollón en una lodera, y también una fuga de aceite que deja un charco grande en el piso, ¿cuál de los dos desperfectos repara usted primero? La respuesta es obvia, ya que la falta de aceite puede fundir el motor,  dejando el vehículo inservible, mientras que el golpe en la lodera no le impide  para nada funcionar, aunque eventualmente deberá repararlo porque de cualquier manera, es un desperfecto. Es un asunto de prioridades, como todo en la vida. 1701224 opinión

El abollón representa el supuesto delito de corrupción que asciende a Q90 mil quetzales en el que están involucrados el hijo y el hermano del presidente Jimmy Morales, y la fuga de aceite corresponde a los enormes casos de corrupción pendientes de ser objeto de persecución penal, como el del Transurbano, por ejemplo, que asciende a varios cientos de millones de quetzales. Así es como la CICIG maneja sus prioridades –el abollón primero y la grave fuga de aceite, después-, poniendo en evidencia que su rumbo lo marca una agenda que poco tiene que ver con una honesta lucha contra la corrupción y la impunidad.

“El hijo del presidente de la República no está capturado, está secuestrado”

El hijo del presidente de la República no está capturado, está secuestrado; y es utilizado como moneda de canje por Iván Velásquez, como parte de una conspiración que solo los miopes no pueden ver. Representa un cobarde paso de un golpe de Estado en contra del poder Ejecutivo, así como el antejuicio en contra de la magistrada Blanca Stalling representa un paso de un golpe de Estado en contra del Poder Judicial, al sindicársele de tráfico de influencias, a pesar que la ley indica que ese delito se da cuando a cambio de un favor se ofrece un beneficio, y en el audio que grabó el juez que se prestó a ese circo, no se escucha en ningún momento que Stalling haya ofrecido un beneficio a cambio de un favor.

Por otra parte, que el colombiano Iván Velásquez haya girado una invitación a un grupo de diputados “para sostener un intercambio sobre la reforma constitucional en materia de justicia” el jueves próximo, y que a ella se pretenda que acudan congresistas que no votaron a favor de alterar la Constitución, no es más que el preludio de un golpe de Estado contra el Poder Legislativo, por medio de las amenazas usuales en contra de los legisladores, que deben mandar al carajo a Velásquez y su citación disfrazada de invitación, porque en el mandato de la CICIG no se lee por ningún lado que entre sus atribuciones esté la de meter sus manos en nuestra Constitución.

La posición del presidente Jimmy Morales, como padre de familia, es sumamente complicada, pero el secuestro de su hijo lo coloca al mismo tiempo, como jefe del Poder Ejecutivo, en una condición en la que puede y debe exigir que la ley se aplique de manera imparcial. Es su deber hacerlo, y para nada estaría interfiriendo en el Poder Judicial, si demanda que de forma inmediata se proceda en contra de los funcionarios corruptos del gobierno de la UNE, que no solo robaron estratosféricas cantidades de dinero, pero también forman parte, junto a la CICIG, de la conspiración en contra de nuestro sistema democrático.

El presidente Morales debe saber que existe un antecedente histórico, que se remonta a 1982, cuando el hijo de un coronel que desempeñaba el cargo de ministro de Gobernación, fue secuestrado por la guerrilla marxista. En conferencia de prensa el ministro afirmó que “sus intereses personales no podían anteponerse a los intereses de la Nación”, y que estaba dispuesto a sacrificar la vida de su hijo, antes que negociar con terroristas. Al asumir esa posición no solo salvó la vida de su hijo, pero también, a la postre, propinó un formidable golpe al terrorismo.

La situación del presidente Morales no es tan apremiante como la de ese coronel. El presidente no debe negociar con terroristas.

.
.

Leave a Reply