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Foro de Davos: “Lo único claro es que nada está claro”

Foro de Davos

primera vista, la reunión del FEM, que concluyó el pasado viernes en la pequeña población alpina de Davos, en Suiza, fue igual a todas las anteriores. Sin embargo, en medio de las similitudes, el evento tuvo particularidades que no deberían ser ignoradas. Así suene contradictorio, en medio del frío que calaba hasta los huesos y llegó a los 23 grados bajo cero, el clima fue distinto.

El motivo principal radicó en aquello que los intelectuales conocen como los cisnes negros: eventos inesperados que no estaban en el radar de la mayoría y que cambiaron la realidad del planeta. El triunfo del Brexit en el Reino Unido, que llevará a ese país a salirse de la Unión Europea, y la victoria de Donald Trump en Estados Unidos son dos sucesos que hace 12 meses parecían tan poco probables que nadie realmente los tenía
en sus cuentas. 
Debido a esto, los integrantes de la élite mundial, que usualmente se precian de saber qué es lo que pasa y cómo pintan las cosas en el futuro inmediato, tuvieron en esta ocasión más preguntas que respuestas. “Lo único claro es que nada está claro”, dijo el profesor de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini, ante las dudas que rodean al nuevo inquilino de la Casa Blanca.

AMÉRICA LATINA SIN BRILLO

Una de las presencias más discretas en esta edición del Foro Económico Mundial fue la de América Latina. A diferencia de otras veces, en las que los mandatarios de la región se hacían sentir, solo llegaron Juan Manuel Santos y solo estuvo 24 horas, y el presidente de Paraguay, Horacio Cartes. Para Luis Alberto Moreno, la cercanía de una intensa temporada electoral con casi una docena y media de comicios, influye. El mal desempeño económico, con dos años consecutivos de crecimiento
negativo, también pesa.

A lo anterior hay que agregar los problemas domésticos que enfrentan desde Enrique Peña Nieto hasta Mauricio Macri, pasando por Michel Temer. México se destacó con su tradicional fiesta, en la que mariachis y tequila ayudaron a espantar las bajas temperaturas, pero los funcionarios de alto nivel brillaron por su ausencia. A Colombia no le fue mal. Así sea motivo de división en el territorio nacional, la paz con las FARC se mencionó como un factor positivo.

Además, el galardón de Estadista Global le correspondió a Santos, quien tuvo presencia en el mismo escenario desde el cual hablaron el chino Xi Jinping, la primera ministra británica Theresa May y el vicepresidente saliente de Estados Unidos, Joe Biden. La agenda maratónica del mandatario incluyó también reuniones con inversionistas, citas diplomáticas y encuentros con medios. Aun así, el saldo para la región es pobre. Quizás lo que mejora el balance es que los empresarios volvieron. Por primera vez, el número de capitanes de compañías
colombianas llegó a cinco. 
Pero tal vez la visión más apropiada sobre todo esto es la del secretario general de la Ocde, el mexicano Ángel Gurría, para quien “lo importante es lo que pasa de verdad allá, no lo que suceda aquí. Si en América Latina las cosas están bien, no hay duda de que en Davos se van a dar cuenta”.

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